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2.I6 CORRESPONDENCIA DE LA M, ANGELES CON EL P. MARIANO 4.-Acabo éle confesarme y recibir la absolución por vez pri– mera desde la última confesión que hice con V. R. ¡Qué tristeza y pena tan grande siento cuando entro en el confesonario y en lugar de V. R. encuentro a otro, cualquiera que sea! Me parecen todos extraños y siento un vacío tan grande en mi alma que me parece no recibo ninguna gracia, no obstante actuarme en la fe del sacra– mento de la penitencia. Todos los ministros de Dios me parecen seres inanimados, vasos vacíos, fuentes secas, o no sé qué, porque no veo, no encuentro, no. siento en ellos a mi Dios; por eso me cau– sa mucha .pena y tristeza confesarme con ellos, como me causa el tener que tratar con seglares; y esta pena se aumenta a medida que se aumentan las avenidas de gracia que corren de Dios a mi alma por conducto de V. R. e inundan mi alma. Pida mucho por mí y bendígame y absuélvame muchas veces, pues ya ve, Padre mío, cuán sola estoy en Valladolid, y que no puedo valerme de nadie fuera de V. R. Un saludo a la Divina Pastora ... Su hija pecadora, que mucho le ama y venera en Dios, Sor Angeles Sorazu. 5.-Necesito saber la numerac10n del capítulo que indica mis deseos y diligencias por temer a Dios con el fin de corregirme de mis pecados, y una visión que tuvo lugar el 24 de marzo de 1900 (libro III), que será el capítulo 12, poco más o menos. Y cuántos capítulos tiene el indicado libro, y si es el penúltimo en el que con– signé el período .de sufrimientos que tuvo lugar poco antes de ser electa Abadesa, que me parece que sí \1). Cómo no he leído apenas lo que he escrito, no recuerdo más que lo sustancial del escrito. No me corre prisa saber lo que le pregunto; basta que me diga antes de junio. (1) Tal vez la visión a que se refiere sea la de "Jesús bajo el aspecto de vigilante Pastor enamorado de su rebaño, conduciendo sus ovejas al redil por una senda espaciosa". A.utobiografía, lib. III, c. XI, pp. 175-177. El libro III, tal como se ha publicado, consta de 23 capítulos, pero en la redacción primitiva contenía 30, como antes indicaba la misma autora. Cf. Una flor siempreviva, p. 99. El período de sufrimientos a que ahora alude se halla descrito en el penúltimo capítulo del l. III, pp. 250-54.

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