BCCCAP00000000000000000000807
r98 CORRESPONDENCIA DE LA M, ANGELES CON EL P. MARIANO gusto. Perdóneme todo, pues contribuye también a esto no sólo el estado de mi alma, llena de sobresaltos y temores, y mi falta de tiempo, sí que también el no poder por escrito decirle todo lo que quisiera, las ansias mismas que tengo de ver a V. R. en ésta y declararle mis inquietudes, faltas e imperfecciones; todo aquello de que se sirve Dios, el diablo o mi manera de. ser para atemori– zarme; pues mientras no venga, me parece que no me voy a tran– quilizar. ¡Si viera cuánto sufro por ésto! ¡Qué pena tan grande siento cada vez que me confieso con otro distinto de V. R. y qué triste salgo del confesonario! 2.-Mi alma continúa en el mismo estado, aunque no siempre padezco, temores se entiende. Estoy privada de todo consuelo, de todo bien, incomunicada puede decirse, pues no trato ni siquiera con Dios, si no es por brevísimos momentos, para decirle: "Señor, bien sabéis que os amo, me abrazo y ·estrecho con Vos; por vuestro amor y para vuestra gloria voy a escribir todo cuanto pueda hasta el 15 de marzo. Concededme que pueda escribir para entonces mi vida de súbdita hasta hace ocho años y vendré a descansar en Vos, a perderme en ese abismo de luz y de gloria hasta después de Pascuas, para después reanudar mi labor, que aquello tal vez no me cueste tanto por aproximarme más al tiempo presente". Mi alma ya quiere ya ir a Dios, pero yo no la dejo, porque temo que después no podré hacer vida de ella para escribir, y no me conviene suspender mi trabajo, porque cuanto más tarde termine, peor para mí. En los breves momentos que comunico con mi Dios, al descender del Padre al Hijo--si es que cabe descenso en Dios-· empieza mi alma a brincar más y mejor que dice la esposa de los Cantares salta y brinca el esposo, diciendo: Tecurn principium in die virtutis tiwe in splendoribits sanctorurn, ex utero ante lucife– rum genui te (1). Es mi centro, es mi morada, déjame abismarme en El... y recordándome cosas que ¡válgame Dios! "Sí-contesto yo-, ahí te abismarás, pero ten paciencia... " Continúa haciendo esfuerzos mil por desatarse de quien la detiene para ir de un vuelo al Esposo, diciendo: "No puedo vivir aquí, que me estoy muriendo." Y cuando la veo así: "Vamos, chiquita, vamos, vamos (1) Salmo CIX, 3.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz