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r9z CORRESPONDENCIA DF. LA M. ANGELES CON RL l'. MARlANO de la condenación de mi alma voy a santificar a las almas a cuya noticia llegará el relato de mi vida que escribo! Condenarme yo, ¡Dfós mío!-exclamo-, y a la fuerza, contra mi voluntad, siendo así que me quiero salvar a costa de mil martirios, si es preciso pa– decerlos para conseguir la gloria eterna, la dicha de amaros eter– namente. ¡Qué triste es esto! 3.-También se me hace triste escribir por estar mi alma como arco tirante, en un estado violento y fuera de su centro, no sólo porque me impide perderme en Dios, sí que también por ser ente– ramente contrario y muy violento y aborrecible para mí el fijarme en mi propia alma, no siendo para detestarla y aborrecerla y huir de ella. Y también porque sé que el fin de .todos los sacrificios que hago para escribir será un sufrimiento terrible que me acometerá después que termine el relato, porque estoy viendo que tendré que detestar y aborrecer como un verdadero pecado todo lo que ahora escribí,· porque no recuerdo ·haber hecho cosa en mi vida que no lo 'haya calificado de pecado y aborrecido como tal. ·¡Cuán– to más escribir lo que escribo, hiriendo tan de lleno mi inclinación a la humildad, mi aborrecimiento a todo lo que sea pensar o hablar de mi, etc., etc.! Si al menos tuviera esperanza de que tales pecados de soberbia, hipocresía y mentira, que aprehendo cometo en escribir, me perdonaría mi Dios y absolvería de ellos V. R. después de ter– minar el relato, me consolaría un poco. ¡Pero ni esta esperanza tengo! Vea, mi amadísimo Padre, cuánto sufriré ... 4.-Lo que me llama la atención es que no obstante parecerme que todo lo que escribo son mentiras, y aborrecer tanto todo lo que no sea puramente Dios, pues aun las visitas de Dios califico de mentiras, por parecerme es una sombra de la Divinidad y no Dios mismo, y no querer ni gustarme vivir en sombras y figuras, sino en la realidad, etc., siento una necesidad o no sé qué de escribir estas mismas mentiras que aóorrezco para provecho de otras al– mas, aunque me persuada que a costa de mi condenación voy a salvar almas. Mucho fue alegraría poder terminar de escribir para los Santos Ejercicios, que espero hacer el verano, ya que antes no puede ser. Pero me temo que no podré, y esto me aflige mucho, pues aunque

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