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322 MISIONES CAPUCHINAS EN ÁFRICA sacerdot,e romano virtuoso, que poco antes había convertido en colegio su casa y •deseaba pasar con alguna misión a Persia (98). 3.-Aprobó S. S. el dicho nombramiento y, después de consagrar para d Congo a dicho Obispo , le d.i'ó faculta,d Su Beatitud para que pudiese allá consagrar Obispos con asistencia de los Padres misioneros. Supo ·esta elección ,el Emmo. Cardenal Don Bernardino Albornoz, en– tonces embajador de España, y como tal se opuso a ella, alegando to– caba a nuestro rey católico el nombramiento, como a r-ey d,e Portugal, por haberle dado ef Papa C1emente VIII d jus patronatus de pres·entar Obispo al señor Rey Felipe II. Con este motivo s,e •suspendieron las co– sas hasta dar cuenta a S. M. el Cardenal Albornoz. 4.-Supo el P. Fr. Angel d nuevo embarazo de Roma y, para ocu– rrir a las diligencias que se podían interponer en 1nenoscabo de las mi– siones, r,epresentó a S. M. lo mucho que importaba fuese dicho Obis– po al Congo para que la rdigión y fe cristiana se estableciera y aumen– tas,e -en aquel reino; y respondió S. M. con su acostumbrada piedad y cdo, diciendo: «Dejadlo a mí, no tengáis cuidado». Y, pasados ocho días, le mandó dar -el despacho con estas pal'abras dignas de tan cató– lico monarca: «Vaya -dijo- al Congo el Obispo que ha nombra•do la Sacra Congregación de· Propaganda Fide ; establézcase la fe de Cristo en aquel re'Íno ; atiéndase a la gloria <le Dios y salvación de las almas y en ninguna razón de Estado se r,epare. )) 5.-Este despacho de S. M., tan digno de eterna memoria, entregó su secretario, Don Fernando Ruiz de Contreras, al P. Fr. Angel de Valencia, en -dos pliegos sellados con el sello mayor de las armas de Su Majestad. El uno para ,el Cardenal A11bornoz y el otro para el duque del Infantado, entonces ,embajador de Roma. Remitiólos ambos al Pro– curador general -de la Orden, que lo era nuestro Rmo. P . Simplici~no de MHán, ,el cual r,espondió al recibo diciendo : que se había edificado sobremanera la Sacra Congregación -de ver fa piedad y celo incompa– rables de nuestro católico monarca, pero que ,el Obispo nombrado pa- (98) El nombramiento de dicho Obispo i-n partilms infidelium para el Congo fué efectivamente un hecho. Lo más natural era que hubiese sido un Capuchino; pero el Procurador general de la Orden pidió fuese designado un sacerdote secular, como así se hizo en efecto en ,la persona de un sacerdote napolitano de relevantes prendas, llamado Francisco Stayban, siendo nombrado el 3 de agosto de 1648 Administrador Apostólico .del Congo y Arzobispo de Const::mtína (Cfr. P. TERUEL, ms. c. , p. ll.2, y P. HILDEBRAND., o. c., p. 109).

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