BCCCAP00000000000000000000767

MISIONES CAPUCHINAS EN ÁFRICA los pueblos del orbe cristiano, atendemos con más particular cuidado a aquellas ovejas del rebaño <le Cristo , que viven bajo de otras partes dsl cieilo más distantes y remotas de nosotros, para que los que aparta de su amantísimo Pastor la distancia de las tierras, los junte a su abri– go la continua eercanía ·der amor y vigilancia. Nos, pues, cuidando con especial benevolencia de tu Majestad y reino del Congo, según habrás entendido por otras letras nuestras, y mirándoos paternalmente por causa de _ la r,eligión , hemos visto -el deseado y devoto reconocimiento de la obediencia que has dado a Nos y a nuestra Santa Sede; el cual, recomendado dd abundante testimonio de tus cartas y de la embajada de nuestros amados hijos Fr. Angel -de Vaiencia y Fr. Juan Francisco de Roma, del Orden ,de los Capuchinos, la recibimos con nuestra apos– tólica benignidad, de muy buena gana, abrazando amantísimamente a tus -embajadores, de 1,os cuales hemos entendido tus necesidades espi– rituales y las de las iglesias de ,ese reino ; daremos en breve forma, se– gún Dios quisiere, para que s,e acuda conformé' fa posibiHdad y el tiempo a vuestro remedio. En el ínterin nos hemos alegrado sumamen– te por 1a sed que tenemos de la sal'ud de vuestras a!lmas, de tu insigne piedad en -defender con tanta dfügencia esos pueblos del contagio así de los infieles como ,de los herej,es, y te exhortamos a que lo continúes con mayor esfuerzo más y más cada día. Que como no se les ha dado debajo del cielo otro nombre en el cual conviene que nos salvemos, si– no ,el nombre dé' Jesús, así falsamente usurpan fa gloria de este nom bre los que se apartan del rebaño de Cristo y d;e la guarda de su P'a's– tor, a qui!en ,el mismo Cristo Señor nuestro encomendó sus ovejas pa– ra que las apacentase. Así, pues, carísimo ,é'n Cristo hijo nuestro, con todas las fuerzas de tu ánimo, trabaja tanto ,en conservar como en di– latar •en ~sas partes fa verdadera fe de Jesucristo, en la cual sót\o ,está la salud ; y con todo el corazón ten cuidado en cultivar la justicia, la piedad y las demás cristianas virtudes, que con gran gozo hemos oído te ha concedido el Padre del las lumbres y, aumentadas suavemente, puedes estar persuadido que tus cosas y las de tu reino estarán perpe– tuamente en nuestro corazón. En fo demás deseamos que el' Omnipo– terrtJe Rey de los reyes, dé a tu Majestad, a la reina tu muj,er y a tus hijos, fdices sucesos colmados de su verdadera alegría; a los cuales damos amantísimamente nuestra Apostólica Bendición para salud de las almas y de los cuerpos. Dadas en Roma, en Santa María la Mayor, debajo del anillo del Pescador, día v;einte de mayo de mil seiscientos y cuarenta y ocho , y de nuestro Pontificado ,el año cuarto.» El s-obres-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz