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MISIONES CAPUCHINAS EN ÁFRICA 3.-Señalóles para este efecto el día 9 de mayo del año 1648, y con asistencia, de muchos señores Cardenales, Arzobispos, Obispos y Pre– lados dieTon la obediencia con todas las ceremonias que se acostum– bran y se pudiera, aunque se hiciera en nombr,e de uno de los mayores reyes de Europa, pues, a la v,erdad, no le faUó circunstancia alguna, sino sólo la cabalgata, la cual excusaron los Padres embajadores por atender a la modestia de su hábito y profesión. Nuestro Rvdmo. P. Fray Simpliciano de Milán, entonces Procurador de la Curia y después dig– nísimo General de la Orden, hizo una breve y •elegante oración en ala– banza del rey Don García II y después los Padres embajadores dieron la obediencia en su nombre a Su Beatitud y le presentaron las cartas d,e obediencia y creencia, eser-itas en Jengua portugue·sa, que traduci– das al castellano, die-en así : Carta de Obedienc-ia 4.-«Santísimo Padre: Doy a Vuestra Santida•d con todo mi afecto la obediencia, como hijo que soy de la Santa Iglesia Romana, y junta– mente Ias debidas gracias por el cuidado que Vuestra Beatitud ha te– nido de enviarme ministros evangélicos para este reino del Congo. Su– plico a Vuestra Santidad que los que me enviase de aquí addante, \ sean religiosos de San Francisco Capuchinos, porque yo y todo mi reino los estimamos mucho, como a verdaderos siervos de .Dios, y sean en buen número, porque el reino es grande y en todo él no hay sino dieci– seis sacerdotes y por esta razón padecen los pueblos en l'o espiritual mucho. También suplico a Vuestra Santidad que, junto con los minis– tros evangélicos, se digne enviar Obispos a ·este reino para que puedan consagrar otros Obispos y ordenar sacerdotes, para que de esta forma venga a conservarse la religión católica en ,el Congo. Y, fina4mente: Vuestra Beatitud se digne también de concederme las gracias que yo he comunicado a boca a mis embajadores para el bien universal de este reino, las cuales no van por escrito por no cansar a Vuestra Santidad, cuya persona y dignidad suprema conserve nuestro Señor para bien de Ja cristiandad. Del Congo, a 5 de octubr,e de 1646. Hijo obedientí– simo de Vuestra Santidad, el rey Don Garda.>> Ca,yita de creencia 5.-«Santísimo Padre: Por esta mi carta de creencia y escritura, fir– mada de mi mano y sellada con el sello de mis armas r•eales, constituyo cfr. Bullarium Ord. FF. Min. Cap., VII, p. 195, y PAlVA MANSO, o. c., pp. 18fl-92, que lo toma del Bullarium. Aquí puede verse también la carta ele obediencia que en– tonces <lió el rey del Congo al P apa (p. 197).
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