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LA MISIÓN DEL CONGO eterno ; sobré! lo cual hubo los fundamentos que r.eferir,emos más ade– lante, como en su propio 'lugar (88a). 7.-Con esta ocasión pasó de Sundi a Encusu el P. Fr. Antonio de Teruel y en la primera jornada !e sucedió ir a parar a una libata gran– de, poblada dos meses antes de innumerable gmte, la cual halló desier– ta y sin un alma, por haberla desamparado todos fos vecinos con fuga tan acelerada, que se dejaron en las eras los frutos que habían re'co– gido en agosto. La causa de la fuga consistió en la venida del duque a '1a banza y, por huir los vecinos de las extorsiones de sus criados y esclavos, lo dé!jaron todo y se retiraron a los montes, y esta es una de las grandes calamidades que pad,ece aquel reino y muy difícil de re– mediar. 8.-Al día siguiente llegó ,dicho Padre a tJa banza de Pango, cerca de la cual le sucedió d ca.so que ya referimos de haberle dejado la ropa los negros en mitad del camino, hasta que lo socorrió Dios de otros que se la condujeron a la primera libata. Acordándose, pues, de est,e suce– so, le pidió al marqués de Pango se sirviese de dade gente que le con– voyase hasta Gongo de Bata ; llamó d marqués a un sobrino suyo y le dijo que, pena de incurrir en su indignación, l,e mandaba fuera con el Padre y la gente suficiente hasta dicha población. Son a la verdad cor– teses los señores del Congo con los r,eligiosos, pero' los vásallos se sa– len con cuanto q~ieren, porque no tienen castigo y, como son incons– tantes, con gran facilidad se amotinan contra sus señores y éstos, por odiar las rebeliones, les toleran muchas d·emasfas, si bien en punto de sus inteTeses propios no se reservan con nadie. 9.-Entre Gongo de Bata y Encusu media la provincia de Zombo ; aquí encontró dicho Padre a un criollo o mulato, amigo suyo antiguo y muy hombre de bien, el cual le refirió el caso siguient·e, que es bi,en digno die notarse y hacía muy pocos díias que había sucedido en la mis– ma banza de Zombo. Residía este hombr,e en Congo, tratando y con– tratando ,en las ferias que allí se hacen, y, de'scuidándose un día, se le huyeron dos esclavos y se fue.'ron a Zombo para ampararse de la gente de aquella tierra. Echólos de. menos y, en compañía de un pari,ente su- (88a) Su muerte tuvo lug·ar el 7 de agosto de 1650, a los 60 años de edad y. 4:3 1e su vida religiosa (Cfr. EUGENIO DE VALENCIA, O. F. M. Cap. Necrologio h,s. t6rico seráfico de los Frailes Menores Capuchinos de la Provincia de la Preciosísima Sangre de Crist;o, de Valencia (1596-1947), 2.ª ed., Valencia 1 1947, p. 259).

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