BCCCAP00000000000000000000767

MiSIONÉS CAPUCHINAS EN ÁFRICÁ 13.-Al cabo de este tiempo se volvió a su casa, trayendo consigo, con gran pompa y acompañamiento de esclavos, una manceba puesta en una red. Supo lo que pasaba la duquesa y, ofendida del caso, juntó a todos sus criados y esclavos y, armados con sus arcos y flechas, sa– lieron a estorbar la entrada de la manceba. En llegando a la banza, el · duque ordenó sus escuadrones y, estando ya para acometerse, salieron los religiosos y procuraron con ruegos y súplicas templar los ánimos de ambos, acor.dándole al duque los muchos estragos que se habían de seguir y lo que sentiría la acción el rey su tío. 14.-Pasadas como dos o tres horas en esta dilig,encia; vinieron a recabar con él que mandase retirar la manceba y enviarla a su tierra. La <luquesa en el ínterin se recogió a nuestra iglesia y, después de des– pedida la manceba, llevaron los Padres al duque a que la viese y 1e pi– diese perdón. Hízolo así y le ofreció dos esclavos muchachos en se– ñal de rendimiento, según la costumbre del r,e'ino, adonde es estilo ofre– cer e'l que se confiesa culpado y vencido alguna dádiva al inocente y vencedor. Con eso quedaron en paz, pero castigó Dios al duque por su escándalo brevemente, privándole del estado en la forma siguiente. 15.-Era mozo ardiente y de altivos pensamientos y, como el rey conocía su altivez y no ignoraba el viaje pasado, temeroso de que se alzase con aquella provincia y se hiciese príncipe absoluto de ella con el auxilio de los reyes g,entiles vecinos, que induce sospecha vehemente el estar los duques largo tiempo de la otra parte del río, dentro de po– cos días 1e escribió, mandándole se Uegase a la corte. El pretexto que tomó para llevarle ftté decirle que se hallaba viejo y cansado y que quería dejarle por su sucesor -en el reino, por reconoc-er en él prendas suficientes y ser su hijo el príncipe muchacho d·e poca edad y menos experiencia. Sonóle bien al duque !a proposición y, como a los ambi– ciosos no se les pone nada por ddante, él, con su ardimiento y ansia, de r,e:inar, lo juzgó todo tan llano, que ya lo daba por. hecho. Partieron a toda prisa a San Salvador y, en llegando, le mortificó su úo bastan– temente y le privó del estado, dejándole en la esfera de fidalgo particu~ lar por toda su vida. 16.-En esta jornada dd duque k acompañó el P . Antonio María de Monteprandone , por haber tenido orden dd Prefecto de que, en sa– biendo habian desembarcado nuevos misioneros que esperaba por días, se encaminase a Loanda o Soño para volvers,e a curar a Europa de los continuos achaques que' padecía. Ofrecióse luego ocasión de embarca– ción y con ella pasó a Roma ; allí convaleció de sus males y luego fué

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz