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268 MISIONES CAPUCHíNAS T,;N ÁFRICA Iglesia, y aquellas cabezas, de cristianos cató'licos, y que, como tal, estaba obligado a recogerlas y a depositarlas en lugar sagrado, que es el que les toca a los fie 1 les, y que así no le mandase tal cosa S. E., pues se preciaba de ser buen católico romano. 17.-A este recaudo se siguió el segundo en la misma forma y tam– bién }a misma respuesta. Envió el conde e1 tercero, pero con amena– zas, diciendo que tratase de dar las cabezas de bien a bien, porque si no se las quitaría por la fuerza. Respondióle el Padre que hiciera lo que gustase, pero que entendiera S. E. que estaba aparejado a dar su propia cabeza antes que permitir se sacasen de 'la iglesia las de aque– llos fieles difuntos. Estando la materia en esta contienda, tomó el Pa– dre las cabezas y aquella noche, con consulta del secretario don Mi– guel, que fué uno d•e los que llevaron 'Ios recaudos, las ent•erró en la iglesia. Súpolo el conde y, enfadado del caso, envió doscientos hom– bres con arcos y flechas y un tambor para que sacasen las cabezas. Llegaron al hospicio y comenzaron a pedir a gritos y con amenazas que les entregaran las cabezas, pero, no obstante su gritería y haber proba<lo a derribar las tapias, al cabo, viendo que el Padre no hacía caso de sus amenazas, se volvieron sin ejecutar la comisión que lle– vaban. 18.-El día siguiente por la mañana, estando el Padre diciendo misa, antes de comenzar el Evangelio, se volvió a los circunstantes · que le oían y les dijo que las cabezas estaban ya enterradas en la igle– sia y que les amonestaba dij,esen al conde se cJ.bstuviese de hacer cual– quier ,desacato o violencia, porque, si tal hacíla, provocaría contra sí la ira de Dios y de San Antonio de Padua, cuya era aquella iglesia. A todos estos lances se halló solo el P. Fr. Buenaventura de Cor.ella, por andar entonces en misión por el condado su compañero el Padre Fr. Juan María de Pavía. Anunciáronle a'l conde lo que el Padre había dicho en la misa; pero, en lugar de aplacarse, se enfur,eció más y al instante envió su colunto con un tambor y gente armada y, llegando a la sepultura, sacaron las cabezas y se las llevaron y aquella tarde tuvieron gran fiesta con •e:llas ,en la misma plazuela de la iglesia. 19.-El día siguiente, ce'lebrando misa el Padre, tuvo su acostum– brada plática al pueblo y les predicó sobre el punto y la reverencia debida al templo santo, y, por último, declaró por excomulgado al con– de. Dióse por muy ofendido del caso y tanto, que mandó echar luego un pregón por toda la banza, en que mandaba que nadie fuese a nues– tra iglesia a oír misa ni a confe:sarse: que no entrasen en ella ni lle-

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