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U MISIÓN DEL CóNGó do eso es verdad y yo no dudo de la virtud y santidad del Padre ; pero sin ent,ender1o él, pudo el rey, al despedirse, haberle dado los he– chizos para quitarme la vida.» 13.-De ,e'sta fantástica presunción resultó con todo eso el no dair– le e'l conde audiencia privada al Padr,e por algunos días, y ,es el caso que de miedo de la difidencia que tenía al r,ey por los sucesos pasados, todos los más en aquella tierra, y especialmente los nobles, viv,en en un ,error ridículo de que unos a .otros se matan con hechizos; con que, en muriendo alguno, aunque sea de muerte natural y de puro viejo, creen que sus contrarios le mataron con hechizos. Mucho se trabajó en todas partes para apartar de _ est;e ,error a las gentes, pero en los fidalgos hacían poca mella las razones, por ser poderosos y cuidar con estudio nimio de la conservación de la vida, sin acabar de persuadirse a que dla y la muerte están en la mano de Dios omnipotente: In qua vivirm1.ts , 11vovemu1· et surrvus , 14.- -Por último s•e vino a desengañar el conde con el tiempo, pero, apenas salieron los Padres de este ,embarazo, cuando dentro de dos meses se hallaron en otro de peor calidad. Sucedió, pues, que estando un día el mismo religioso tomándoles 'la lección a los muchachos de la •escuela, a la puerta d•e nuestra iglesia, que está dedicada a San An– tonio de Padua, oyó un grande estruendo de voces ; preguntó a los muchachos la causa de tal gira y algazara y le respondieron diciendo que se hacía aquella fiesta por una victoria que había ·tenido el go)Jer– nador ,ele Choa., ,el cual ,en cierto r,eencuentro co~1 la gente del rey en los confines del condado, había muerto unos cuantos hombres cuyas cabezas traian al conde y andaban jugando con ellas en s,eñal dé.' triunfo. 15.-Apenas se informó el Padr,e de1 suceso, cuando llegaron con las cabezas a su pr,esencia hasta tr,escientas personas, y las pusieron al pie de la cruz que está en la plazue1a de la misma iglesia. Fué a verlas para recogerlas, y la g,mte le dijo que las dejase estar allí hasta que ellos 1as llevasen a la tierra de los gentiles de la otra parte del Zairie. Detúvos•e hasta saber si las tales cabezas eran de cristianos ; supo de cierto que sí y con esa noticia fué y las recogió para enterrarlas ien sagrado, no obstante que se le resistieron los guardas. 16.-Dieron luego cuenta al conde y dentro de una hora le envió a decir con tres intérprebes fratase de, entregar las cabezas que había recogido en la iglesia, para que constas,e de aquella victoria. Respon– <lióles el Padre que dijesen a S. E. que era ministro de Dios y de su
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