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LA MISIÓN DEL CóNGó 265 Redentor. El modo como se practicó 1 en Italia, donde tuvo su princi– pio, es µmy diverso del que se usa en España. Gobiérnanse en la fun– ción ,Jos de Loanda por el estilo de Italia, pues es el siguiente. 6.-Tiénese patente el Santísimo Sacramento y, para ganar jubileo, confiesan y comulgan los fieles. Después, uno de' los religiosos, que oomúnment,e suele s·er ·e'l predicador de la Cuaresma, pr,edica todas las Cuarenta Horas por espacio -de un cuado ,de hora en cada una, poco más o menos, y, si predica ,en horas interpoladas, se r 1 eparte'n en tres días, comenzando desd,e• el Domingo de Ramos; mas Ja indulgencia no se gana sino en las Cuarenta lforas primeras. Exhorta al pueblo a la imita,cíón ,de la Pasión <lel Señor, tomando tierna proporcionado al asunto, a la destrucción de los vicios y al séquito de las virtudes, y concluye siempre con un acto fervoroso de contrkión, y se termina fa función con una disciplina ·en las espaldas, en la cual s·e canta el Mise– rere y otras devotas oraciones. 7.-Repártense las horas por su orden ; primero asiste' el Obispo o su Vicario 0011 todos los canónigos y sacerdotes de la catedral, los cuales van procesionalmente con las mortificaciones que les dicta su devoción. Luego le siguen a otra hora las parroquias con los curas ; luego, d gobernador y r•egidores; Juego, los capitanes, cada uno con los soldados de su compañía. Tras de éstos, los ciuda,danos por sus gremios, y así los maestros d,e escuela, oon sus discípulos, y hasta los esclavos tienen también su hora. Las muj,eres, ya casadas y ya donce– llas, van apart•e' y a hora competente de día, para obviar cualquier desor,den. 8.-De manera que no queda nadie en la ciudad que deje de acudir a ,e:ste santo ejercicio ; todos van de comunidad procesionalmente con su -cruz y a sus horas y por sus turnos, y con tal puntualidad, que an– tes de salir de la iglesia un grnmio, ya está •el que sigue esperando a la puerta . La iglesia casi siempr•e' ,está Uena die gente, porque mu– chos, ,después de haber hecho su función, se vuelven a oír las otras pláticas, y en el ínterin que 'el predicador toma algún ,alivio, suele su– plir otro por d. 9.-Como los ejerc1c1os son tantos y de tanta piedad y los sermo– nes todos a la hora y con €1 fervor posible, resultan de ellos incr.eí – bles frutos. Lo primero se detestan los vicios y se purifican las con– ciencias con los Santos Sacramentos ; luego se le da a Dios una públi– ca satisfacción de los pecados cbmetidos y se le pide perdón y miseri-
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