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MiSIONES CAPUCHINAS EN ÁFRICA 3.-Leyó ,el Prefecto la carta, cuyo contenido se reducía a lo re– ferido, y, hallando ser justa la petición, escribió a los Padres que resi– dían en Soño para que, por más cercanos y poder ir ~mbarcados en bre:ve tiempo, pasasen a Loanda a piantar all\ la misión. Con este orden se partió el P. Fr. Serafín de Cortona, llevando en su compañía al H ermano Fr. Francisco de iLicodia. Fueron a desemparcar a Luanda y los portugueses los admitieron con tal benevolencia, que luego in– mediatamente a los primeros sermones, por común acuerdo de ecle– siásticos y seglares, les entregaron para su habitación y ej,ercicios or– dinarios la iglesia de cierta cofrad~a, que es muy capaz, y desde enton– ces tenemos allí convento (85). 4.-Pre,:dicaba dicho Padre con admirable fervor y eficacia, y, des– pués de haber reducido la gente al amor y temor santo de Dios y gas– tado muchos d,ías en componer enemistades, desórdenes y satisfaccio– nes, ya que vió cuán benigno 1-e había asistido el Cielo, pues parecía aquella ciudad un paraíso de delicias espirituales, para asegurar mejor los frutos conseguidos, fundó las congregaciones siguientes: una de los eclesiásticos y otra de los seglares, los cuales acudían tres días en la semana a nuestra iglesia a las pláticas, Rosario y disciplinas, como en el Congo. Decían sus defectos al Padr•e en pública congregación y los corregía y daba alguna breve penitencia que les servía de recuerdo para la enmienda y andar vigilantes en el s·ervicio de Dios. Tenían sus oficiales y celadores para todo, y con estos devotos ,e,:jercicios y la fr!e– cuencia de los Santos Sacramentos, no e s ponderable el fruto que has– ta hoy se experimenta en Loanda y el ejemp'lo de virtud que se ve en esta ciudad. 5.-Entre otras santas instituciones que dejó en ella este insigne operario fué la de la oración de las Cuarenta Horas. Celébrase en Loanda con tanta piedad y devoción en la Semana Santa, que aseguran los religiosos que lo han visto, ser una cosa del cie}o y el remedio más saludablie para e1 provecho de las almas y apartarlas de sus vicios, de cuantos ha inventado la piedad cristiana. El primer instituidor de esta santa y sagrada invención fué el V. P. Fr. Jo sé de Femo, hijo esdare– cido de la Capucha y •devotí!simo de la pasión y muerte de nuestro (85) Se establecieron en Loanda los ,predichos religiosos a mediados de diciem– bre de 1649, tomando posesión de la ermita ele San Antonio donde levantaron hos– picio o residencia, A fines ele 1654, siendo Prefecto de la misión el P. Jacinto ele Ve– tralla, puso en Loanda la sede de la Prefectura, buscando el evitar así muchas in– trigas de parte del rey del Congo ,(Cfr. Notas para 1111a Cronología, etc., p. 49).

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