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260 MISIONES CAPUCHINAS EN ÁFRICA dos con pena capital. Intercedieron por ellos los Padres y, después de muchas súplicas, los perdonó. 22.-Al fin, con la caridad y tolerancia, con las exhortaciones y doc– trinas, se fueron ablandando aquellos empedernidos corazones y se re– dujeron a buena forma de vida. Casaron a muchos de aquellas dos pro– vincias y, entre ellos, a nueve fidalgos de la banza <le Encusu; pero como la mujer de uno de ,ellos tuviese sospechas de que ],e hacía trai– ción, se apartó luego de él y no hubo forma ·de reducirla a que vol– viese a hacer vida maridable con él. Fué éste un mal ej,emplar para los restantes y tanto, que de allí en addante no se quisieron casar otros de la misma banza, temiendo no les suce!diese otro tanto. Sienten terriblemente el que los maridos no les guard,en fidelidad.

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