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MISIONES CAPUCHINAS EN ÁFRICA sonar esta gente de cristianos y de ~:star bautizados, sólo tenían el nombre de tales y .el carácter del bautismo, con que su fe en Jesucristo se reducía a sola una denominación extrínseca, confesando a Dios con los labios y negándole con las obras, que ,es tan ma 1 lo, si no peor, que ser gentiles, pues confz:tentur s,e! n,osse De: 1.tm , fa,ctis autem negant, cum sint abominabiles et incredi,biles et ad omrne opits bonum repro– bi (82). Con todo •eso perseveraron los Padres en reducirlos a verda– dera penitencia, confiando en que la piedad divina les concedería a:!gún fruto con el tiempo, aunque los ánimos se mostraban tan fieros y obs– tinados. 10.-Pasados dos meses, tuvo orden <:'1 P . Fr. Buenaventura de Co– rella del Prefecto para ir a San Salvador a suplir al P. Fr. José de Pernambuc·o, que hasta entonces habíia asistido en aquella corte ense– ñando a leer y escribir a los muchachos, y ,ej•e'rcitando fas ocupaciones ordinarias del púlpito y confesando. Informó el P. Fr. Buenaventura al Prefecto de lo que pasaba en el marquesado de Encusu y, por más práctico •en la lengua y para que se fuera r,epartie;.1:do el trabajo, envió a Encusu a:l P. Fr. José para qtte ayudase al P. Fr. Francisco de Veas con orden de que, en teniendo ocasión, se alargas·en hasta el marque– sado de Zombo que es vecino al de Encusu. 11.---lL!egó el P. Fr. José de Pernambuco y trabajó esforzadamen– te y con su trabajo y el auxilio de su compañ,ero Fr. Francisco, y es– pecialmente con ·el de Dios, con las continuas pláticas y exhortaciones y mucha padencia, fué Dios servido que se reduj,esen muchos a vivir cristianamente. Después se extendieron a<F marquesado de Zombo ; en él bautizaron a innumerables personas que no lo estaban, predicaron y enseñaron la doctrina cristiana ; •derribaron ídolos y abrasaron a los que llaman qiiinpaces, que son cier,tos sitios o casas apartadas adonde se solían juntar hombres y muj,eres con forma .de cofradía, a su pare– cer lícita y santa, y cometían mil torpezas sin reparar en sexo ni pa– rentesco. 12.-También sentían a par <le muerte el que' les quemasen estas casas diabólicas, en razón de 1o cual rderiremos lo que le sucedió ca– mino de Zombo al intérprete del P. Fr. José de Pernambuco. Mandóle que se adelantase un poco a la banza de Zombo y en el ínterin se quedó el Padre pegando fo.ego con los muchachos a una de las casas referí- (82) Tít., l , 1G.

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