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LA MISIÓN DEL CONGO 239 chos en el Congo podemos decir con gran razón y concluir con San Máximo ;en el lugar ya citado, que: Quidquid igitur in hac sancta ple– be pote<st e.sse vi11tut-is et gratiae, die hoc quasi, quodam fonte lucidissi– ·1no omnium rivuloru.rn puritas emamavü (79). 17,-Ya dijimos cómo a los Padres Fr . Buenaventura de Cor,ella y Fray Francisco d,e Veas les tocó la misión del condado Huandu en el repartimiento que se hizo de las provincias. Ahora trataremos de ella siguiendo el orden comenzado. Tiene, pues, e•ste condado en sus confi– nes al septentrión y occidente la provincia de Pemba ; al oriente, los reinos de gentiles, y al mediodía los marquesados de Embuda y Am– buila. !Llegaron dichos Padres a la banza principal en compañía del Pa– dre Fr. Buenavenura de Cerdeña y ele su intérprete Don Calixto, los cuales, pasados dos días, partieron para Bamba y descle allí, dentro de breve tiempo, a Loanda a los efectos que dejamos reforidos . El mismo día que llegaron a la banza ,de Huandu, por ser festivo, convocaron la gente y propusieron la misión, pero con haber sido grande y plausible el recibimiento que S': les hizo, al cabo 'les sucedió lo que a Cristo nues– tro Señor el día de Ramos en la ,entra,da solemne que hizo ,en J,erusa– lén : que no hubo quien )e convidase a comer. 18.-Bien creyeron que el conde u otro fidalgo les hubiese hecho algún agasajo, mayormente constándóles de su pobreza y del trabajo que habí-an tenido aquel día desde la mañana, pero ninguno reparó en eso y así hubieron de apelar a la mesa del intérprete Don Calixto, cuya vianda se compuso de unos ratones. Los negros de esta provincia, ~i bien 01 el nombre eran cristianos, en las costuml:>res más paredan eran gentiles que otra cosa. Su perversidad había llegado a términos tan infe– lices que en distancia •de ochenta le'guas no hallaron siquiera uno que fuera casado legítimamente, por ,estar todos no sólo enfrascados en sus torpezas, sino cargados de mancebas, según la perv-ersa costumbre del reino y de los demás vecinos. 19.-Alentábales a este infernal desorden, eJ infernal ejemplo que:: vdan en el conde su señor y príncipe, de quien copiaban en sí ése y (70) El P. Buenaventura, aunque se firmaba de Ce1·defia, fué natural de Nuoro (Ce1·deña) y se llamó Antonio Angel Pirela; tomó el hábito capuchino en Salamanca el 19 de octubre de 1629. y se ordenó en 1037. Fué Lector de Filosofía (1640-44) y Guardián del convento de Valladolid y Definidor (1644). No se sabe a punto fijo el día exacto de su muerte ; parece lo más probable haya sido el 14 de mayo de 1649 (Cfr. nuestro Necrologio, o. c., p. 126). El P. Teruel (Ms. ~ c., pp. 86-87) le tributa muy granµcs encomios.

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