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LA MISIÓN DEL CONGO río caudaloso que le circunda. Desde aquí partió la Zinga con su gente a intentar otra nueva conquista ; metiós,e la tierra ad,entro y cle 0 jó en posesión a Ios portugues,es. De la conversión de esta reina a la fe y de: las resultas de sus guerras se irá dando noticia conforme a la ocurren– cia de los sucesos, y ahora proseguiremos con los portugueses. 7.---,Queidó, pues, libre la üerra de los contrarios referidos y por gobernador y capitán general de ,ella en :Loanda, su restaurador Sal– vador de Sá y Benavides, hijo ,de padre portugués y ele madre caste– llana. Puso en orden los presidios, y, como los portugueses se hallaban sentidos de los de Congo, porque éstos habían dado socorro a los ho– landeses cuando cogieron a Loanda y también porque muchos de sus esclavos, que en aquella ocasión se pasaron al Congo, habían sido ad– mitidos del rey y se s,ervía de ellos, determinó hac,erles guerra y la mandó publicar en Loanda y por todo el reino de los Abandos, sujeto a la misma plaza. 8.-Pasó la noticia al Congo y llegó a oídos del P. Fr. Buenaven.. tura de Cerd 1 eña, que se hallaba ya en la provincia de Bamba en sus misiones, y tanto por obedecer al r:ey, en lo que l:e tenía encargado, como por obviar al estrago de la guerra y las malas consecuencias qüe de -ella se habían d·e seguir en daño de las almas, al punto se puso en 1 camino para Loanda, distante de la banza donde residía entonces cin– cuenta leguas. HabJó al gobernador y satisfizo a las quejas de los de su nación, y con su santo celo y razones cristianas ¡,ecabó con él to'l que no s·e' rompiese la paz con el rey ,de Congo. Ofreciós•e'lo así el gober– nador y, en confianza de su promesa, se ser,enaron por entonces los ánimos y el Padre se volvió otra vez a su banza de Bamba a proseguir los ,ejercicios de su misión, y de allíl a pocos días pasó a San Salvador, a dar noticia a:¡ rey del ajuste de la paz con ·é'I gobernador, que todo viene a ser camino de ochenta lieguas. 9.-Habiendo hecho est,e viaj,e con tanta prisa, a pie y con gran des– comodidad, ya se •deja conoc,er la fatiga y trabajo que Le• ocasionaría, pero, aunque fué mucho lo que pad•eció, con todo eso . le conservó Dios las fuerzas hasta concJuir la pretensión. Informó al rey del estado de las cosas y de lo que había obrado en S·e'rvicio suyo y bien común de sus vasallos, Estimós-elo 1nucho, pero ofr.eciéronse luego nuevas difi– cultades en razón de los tratados de paz, que los del Congo son muy tardos en resolver y obrar a que ayuda mucho su pobr•eza, y el gober– nador de Loanda, no satisfecho de los congueses, publicó -de nuevo la ~ru,erra.
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