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LA MISIÓN DEL CONGO 227 celando algt'.m motón de la gente, salió de su aposento y, acompañado de un negrillo, se fué poco a poco hacia la parte de las voces; el mu– chacho paró ie1 oído y en lengua portuguesa le dijo aJ Padre lo que pudo percibir, y que no era riña sino baile. 11.-Llegaron a la casa ,donde s,e hacía y, no dudando sería con . intervención del demonio, según la degradada costumbr•e de la ti,ena, halló ,en iella un hechicero con mucha gente, que bailaban y gritaban confusame'llte. Apenas k, vieron entrar, cuando todos echaron a huir, menos un loco, que por tal le tenían en cepo, al cual el hechicero, por sus intereses, p1iet,endía dar salud con sus <liabólicas supersticiones. Pasó luego el Padre a la choza del hechicero y halló unos sacos Henos de trastos supersticiosos, hí,zoselos pedazos y después los arrojó. Por la mañana dió cuenta a la señora de' 1'a pobfación de lo que había pa– sado y le afeó mucho el que, siendo católica, permitiese en su Estado tan perniciosos hombr,es, cuyas medicinas eran diabólicas y sólo a pro– pósito para quitar la vida del alma y del cuerpo. Casi lo mismo suce- . dió a dicho Padr,e ,en ,est,e' viaj,e ,en otro lugar; pero, por ser tan or~ dinario en los misioneros ,el -encontrar lances semejantes, los d•ejare– mos de referir, por no cansar . 12.-Fuélie a dicho Padre •este viaje' no menos penoso que otros muchos que hizo, así por haberle hecho rodear mucho los negros que le condujeron, como por ser la gente de aquel país más bárbara y gro– sera, y tanto, que tal ve'z l,e suce-día dejarle las cargas de las cosas de la misión al mejor tiempo y en despoblado y pedirle; la paga del por– tazgo. Un día, entre otros, le sucedió que, estando para partirse de una libata a otra, no había persona que quisiese' acompañarle; llegaron al mismo tiempo muchos con sus niños en los brazos para que se los bautizase y, viendo que no tenía otro reme 1 dio, les ofreció que lo ha– ría con mucho gusto, con tal que algunos le acompañasen hasta la pri– mera libata. Ellos le .di,eron palabra <le acompañarle y ,en fe <le ello se detuvo a bautizar los niños; mas apenas hubo acabado, cuando comen– zaron todos a huir y le diejaron solo. 13.-Hizo las diligencias posibles para ver si hallaba algunos y en ellas pasó la mañana hasta el mediodía ; pero como no pare.cía nadie, r:ecurrió al. gobernador y le rogó le dieSE.' g•ente que le convoyase, res– pecto de ser los caminos tan incultos, difíciles y pelig.rosos, como va– rias veces hemos dicho . Fué el gohe·rnador y trajo ,cuatro negros; to-
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