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LA MISIÓN DEL CONGO 225 5.-Con esta pr,evenc1011 s,e corrigió el desorden de los maliciosos, y la gente acudía con lo que podía para ayuda del sustento de sus Pa– dres ·espiritual.es, y, habiendo pasado año y medio entre estas y otras penali•da;des, llegó un sac,er<lote secular a la banza de Bata con el título de cura o párroco de aquella provincia. Este instó mucho a los Padres a que' tomasen la limostila ordinaria de los paños y moneda diel país, alegando que la gente no acudiría a él •en los bautismos y que aguar– darían a que ellos saliesen a las misiones para excusar la contribución de )as limosnas de que él se había de sustentar. 6. - Disua,diósele de este intento, satisfaciéndole con el texto de nuestra Regla y con otras razones, mediant 1 e las cua1es se aquietó por entonces; pero, pareciéndole no podía tener inconveniente ,el que fues e un esclavo suyo con ios Padr,es para recibir dichas limosnas, se lo pro– puso e instó mucho sobre ello. Consideraron los Padres este negocio con madur,ez y, ,deseando atender a todo con equMad y que no se le perjudicas•e a aquel pobr,e sacerdot,e' en cosa alguna ni se embarazas,e el bien de las almas, pues Jo uno se había de sust,entar el sacerdote de · aquellas limosnas, lo otro, los naturales son tan pobres, que muchos o parte considerable de ellos no acudían al bautismo por su póbreza, acordaron noticiar de,l caso a la Sacra Congregación, p-ara que deter– minase lo que se debía practicar en a,delante, representándole ,las razo– nes que ocurrí:an, y 1 entre ,é'llas, por parte de los r,eligiosos, el que en todo el reino por entonces se hallaban solos tres sacerdotes seculares, los cuales por no se,r teólogos ni de tan suficiente litera:tura como con– v•enia, y por ig·norar la lengua, no predicaban ni catequizaban a los adultos, por lo que éstos se quedaban en sus errores y amanc,ebamien– tos, y se ·limitaban a bautizar sólo los párvulos. 7.-Convinieron, pues, ,de un acuerdo ,el que se, r·emiües·e •este infor– me a Roma y en el í,nterin dejaron los Padr•es aquella provincia con la ocasión que diremos después. El sacerdo'be se quedó ,en su curato y la Sacra Congregación determinó que, pasadas cinco leguas del lugar donde !'esidiese el cura, pudiesen los religiosos libr,emente administrar los Sacramentos, sirviéndoles a los mismos sacerdotes de mucho con– suelo y alivio, exhortando los Padr,es a los feligreses a que ayudasen en apariencia, pe.ro en realidad peores que los lobos rapaces de que nos habla Jesu– cristo en el Evangelio». A ello añade el P. Teruel (Ms., c., p. 102), que una de las razones de por q.ué s,c dedicó con todo ahinco al a.prendizaje de la lengua congolesa, cosa que antes le parecía imposible, fué «por librarse de los intérpretes que son de mucho estorbo para la conversión de las a!lnas». · 15
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