BCCCAP00000000000000000000767

224 MISIONES CAPUCHINAS EN ÁFRICA correrlos con alguna cosa, constándolies de su necesidad y suma po– breza. 3.-Apretados, pues, de la penuria y acordándose de las palabraf de Cristo Señor nue·stro, Dignus est ope't'm·hts cibo suo (75) , manifesJ taran su necesidad a algunos de los nobles para que los socorriesien con algunas legumbres e insinuándoles la recnproca caridad que debían tener con ·ellos, pues le's estaban sirviendo a todas horas en lo espi– ritual sin interés alguno, aña<lienldo que extrañaban mucho la escasez de la g,ente cuando les constaba no tenían otros medios con que sus– tentarse sino las limosnas que le's hadan. Admiráronse mucho los su– fetos a quienes llegaron, y constándoles a éstos que los más que se iban a bautizar llevan algunas cosas comestibles de limosna, entraron en sospecha de que se las disipaban ante·s de Uegar a sus manos. 4,.-Examinaron bien lo que pasaba y vinieron a descubrir que el demonio ·de la codicia se habíia apoderado de algunos negros que' se mostraban familiares, los cuales, con maña y sagacidad, salían a los caminos y, antes de llegar la gente, les prev,enían diciendo que apr>E.'– surasen el paso, porque los Padres estaban esperando ; que 1es diesen a •ellos lo que llevaban , porque los Padres no tomaban nada para sí y que a •ellos, por intérpretes, se les d:ebía dar la limosna. Con esta pre– v,ención, no maliciando la gente ,el engaño, les daban cuanto nevaban: ellos se quedaban con todo y los pobres religiosos perecían de ham-, bre. Public'óse la maldad d,e los tales negros, · y para obviar se:mejante desorden, se les notificó de nuevo a todos que no les obligaban a dar cosa alguna por la administración <l•e los Sacramentos , pero que, si movidos por piedad y por vía de limosna, llevasen algunas cosas comes– tibJ.es, no las entregasen a otros que a ,ellos, pues ni les pertenelda ni hasta entonces habían dado ·permiso para ello a negro alguno en todo el reino (76). (75) Math., 10, 10. (76) Podemos decir que, si los intérpretes fueron al prmc1p10 una ayuda y una necesidad para los ínisioneros, se convirtieron más tarde en verdaderos obstácul.os para la conversión de !os naturales. De tal modo que el P . Cavazzi llega a decir que «las pérdidas espirituales eran proporcionadas a la poca vergüenza de esta gente pé – sima que hacía de intérpretes, así como por el escándalo que daban y el fácil a'leja– miento del misionero, que no tenía otra casa para habitación sino una cueva y por toda cama una piel,,. Añade en cambio que precisamente «el desinterés es la base del éxito de nuestro ministerio». Por eso lanza contra los intérpretes los más terri– bles improperios, llamándoles «engañadores , malignos , ladrones, mentirosos y ene– mig os de nuestro fe, simoníacos, hipócrita s. traidores, raza de estafadores, católicos

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz