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LA MtSIÓN DEL CONGO 219 según estilo, d,e suert,e; que les hacían ir a los Padres rey.entando, por no perderlos de vista, y pasando t,erribJ.es calor•es y fatigas. Ll,egaban a .las poblaciones y de ordinario tan rendidos dd hambr,e, sed y can– sancio, que apenas se podían menear; d,e todo lo cual resultaba luego ej caer ,enfermos y perder las fuerzas. 17.-Cuando entraban ,en los lugares ponían especial cuidado en sa– ber las casas a<londe había Molos y sacos de trastos supersticiosos con que. se curaba la ge'Ilte en las enfermedades. En hallando algo die esto, 1o cogían y Je pegaban fuego; sentí!anlo los dueños a par de muede y procuraban ocultarlo cuanto podilan. Para descubrir estas cosas se valían los Padres de los negrillos ele su escuela, que: los aqom– pañaban, y, en vi,endo éstos que alguna persona se curaba con seme– jantes invenciones, se lo advertían a los Padres y acudían luego a casa del •enfermo; pero, apenas los veían entrar por ,ella, cuando huían cuantas personas asistían a la curación. 18.-Con esto quedaban solos los enfermos ; cogían los trasto,s y los quemaban y a ,ellos los reprendían como convenía, enseñándoles el modo cómo se debían curar, que es por la aplicación de remedios naturales, y principalmente procurando purificar las conciencias y res– tituirse a la gracia y amistad de Dios: In semvta justitiae, vita--die1e el sabio-; iter aute'1n wevium ducit ad mortem (74). Lo cual tiene l'u– gar no sólo en el sentido moral, sino también en el literal, pues no hay dolor más penetrante que así ,, atormente al alma y el cuerpo en tiempo de enfe'rmedad que la .espina de la mala conciencia. Esta con– sume la vida y abra-sa el alma, y así podemos decir de ella, con más propiedad que Ovidio de otra pena, que le da trato de cuerda al enfer– mo y j!e abrasa e'l corazón: Strangu!at inclusus dolor, atque cor aestuwt intus. 19.-Finalmente, estos y los demás trabajos eran tolerables con la gracia •de nuestro Señor, y en ellos hallaban estos Padres muchas ayudas de costa de su soberana liberahdad sin los cual,es no fuera da– ble el comportamiento. Sólo les ,era amargo y grandemente s,ensible el ver que muchos se subvertían y, dando de mano a los saludables cons,ejos con que los educaban, se volvian al vómito ,de sus torpezas y hechicer~as. En la banza de Bata ofrecieron los fidalgos a los Padres s,e casarían luego y dejarían las concubinas ; pero de todos no fué sino (74) Prov., 12., 28.
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