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U MISIÓN DEL CONGO 217 jante comercio concubinario eran espurios y bastardos, y los dd santo matrimonio, legítimos ; que el Sumo Pontiifice les 1 enviaba para que 1es administrnsen este Santo Sacramento, con los demás de la Iglesia, y que ésa 1 era también la voluntad del rey y del duque, los cuales casti– garían severamente a cuantos quisiesen perneverar er1 tan infame y pernicioso estado. Donde más cargaron la mano sobre este punto fué en los nobles, ,en los 1 señor,es de los lugares y en los gobernadores, como en primer ej,emplar para el bien o para el mal común. Muchos s1e excusaban de casarse, no tanto para s,eguir ,el rumbo de su apetito sensnaI, cuanto por otro abuso de vanidad y locura, diciendo no terúan medios para vestir de gala el d¡a de los desposorios, siendo así que todo su adorno se reduce, en los más, a un pedazo de tela del país, d,e las hojas de 1a palma, con que cubr,en lo que pide la honestidad, y a una pi:el de cualquier animal, que se ponen por banda, todo lo cual se halla fácilmente y es de muy poco valor. 12.-En llegando a estar junta la gente, se' iban Jo,s Padres a la plaza y s-e cantaba la doctrina cristiana ; luego la :explicaban, detenién– dose ,en los puntos que había más necesidad, y se concluía la función con un fervoroso acto de contrición. Decían}es misa por las mañanas, la cual no habían oído en muchos años, ni aun sabían muchos ro que era misa. Acabado el Evangelio, se le.s pr,edicaba, ,explicándoles l'os miskrios de la misa y la reaJ pres,encia de Cristo, bien nuestro, en el augustísimo Sacramento del altar. En acabando la misa bautizaban los párvulos, y en ,el ínt,erin los muchachos de la escuela, q,s,e esta_ban más hábiles en la ,doctrina, catequizaban a los adU!ltos, hadéndoks pregun– tas de ,ella. Luego tomaban la mano los Padr:es y tos acababan de ins– truir, y últimament,e les mandaban hacer el ac:to de contrición de sus culpas pasadas y Ios bautizaban. Si había alguno que conf:esar, los re– servaban para la tarde, y este ejercicio se haeíla cotidianamente, dete– niéndose en las pohl'acione,s según lo pedía la n€'c,esidad y número de gente. 13.-El trabajo que resultaba de dichas 1111s10nes era excesivo. y singularmente se padecía mucho. con los adultos, por su rudeza. Sucie– día de! ordinario llegar tarde 1a noticia de la vienida de los r,eligiosos, y con eso y el buscar padrinos, que en esto son muy obs 1 ervantes y ha– cen grande aprecio de este parentesco espiritual', los detenían mucho tiempo con harta molestia. Otras ve'ces sttc'edió estar ya de partida para otros lugares y llegar algunos negros para que los catequizasen
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