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LA MISIÓN DEL CONGO 209 mandó haóer ,La traza y trner los materiaJ,es necesarios a la plazuela del hospicio ; empero no se puso mano en ella en espacio de año y medio que estuvieron allí, dichos Padn~s, ni aun pudieron recabar que mandase hac 1 er unas pnertas d,e cañas para el hospicio , entretenién– dose si,empre con buenas palabras y esperanzas. 13.-Muchos fidalgos y v,asallos principal:es sentían la incomodi– dad de los r,eligiosos; pero, como el duque es el dueño absoluto y se había •encargado de J.a fábrica, aunque veían su grande omisión y de– seaban ellos hacerla a su costa, ninguno s·e atrevió a emprenderla, te– miendo su indignación. Por esta causa les fué preciso haber de pa:,ar con aquella estrechez y con otras muchas incomodidades, pues no sólo aderezaban allí su pobre comida, sino que allí' también enseñaban a los muchachos y perpetuamente se mojaban por las continuas aguas y falta de re1)aro. 14.-De esta suerte pasaron, hasta que después de muchos meses, se resolvieron por sí mismos a junta1· gente que, con algunas cosillias de devoción que s,e les dió, traje•ron cantidad de paja y cubrieron el techo con que se r,epararon en parte de !•a incomodidad ordinaria. De esta calidad son los descuidos d,e aquellos señores maníies, los cuales son tardísimos así en ,el despacho de los negocios como ,en ejecutar las r,eso1uciones, y si bien no tienen palabra mala, son muy pocas las obras que hacen, antes, con sus omisiones, dan grande ejercicio de paciencia a .ros misioneros ; pero ello era forzoso haber de pasar por esas y otras muchas pe 1 nali-da-d•es por no malograr, el fruto principal de las ,almas. 14.

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