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LA MISIÓN DEL CONGO 201 que los recibáis en todas partes como ángdes venidos del cielo para nuestro remedio ; los améis, rever,enciéis y obedezcáis, como a nuestros Padr,es espirituales, y sigáis en todo los saludables y santos consejos que os dieren, pues verdaderamente lo que ellos más desean es nues– tro bien epirituat y l1a tranquilidad de este r,eino. 16.-«También os mostraréis liberales con ellos, haciéndoles limos– na para que puedan sustentar y conservas sus vidas y trabajar en este r•eino en su santo minist,erio, que esto es justo y d,ebido a la caridad que con nosotros ejercitan. Dejad los amancebamientos, las hechicerfüs y superstidones, los hurtos, odios y enemistades y todo vicio y escán– dalo ; procurad vivir de aquí en ad,elant,e cristianamente, pues no igno– ráis que todos somos mortales ni que habemos de dar cuenta estrecha a Dios d·e nuestras vidas, y asimismo sabéis que J;os buenos .irán al cielo, a gozar de la gloria eterna, y los matos al infi,erno , a ser ator– mentados para siempre en compañí'a de los demonios. 17.--«Sirvamos, pues, a nuestro Señor Jesucristo, que murió en una cruz por nuestro amor; seamos agradecidos a los muchos bene– ficios que hemos recibido de sus liberalísimas manos y vivamos como buenos cristianos, firmes y constante•s si,empre en la santa fe católica romana. Por mi parte os hago sa):)er que, aunque pecador, estoy dispues– to a perd,er antes la vida y e! 'l'e'ino y cuanto tengo y puedo t,ener, que dejar de s·er católico romano, y así ruego a todos vosotros mis hijos, que guardéis los santos mandamientos de Dios y de la fe que profesamos, pues si 1o hiciéreis así, nuestro Señor Jesucristo os dará muy grande premio, y a mí me tendréis por vuestro amigo y os amaré como padre y estimaré como hijos muy queridos. 18.-«Pero si hiciereis lo contrario, ofenderéis gravemente a Dios y El os castigará severamente, como juez so):)erano y riguroso, y yo también de mi part,e aplicaré eJ condigno castigo a cuantos ingratos y desconocidos no admitiesen a dichos religiosos o despreciasen la doctrina y saludables consejos que nos dieren. Ni por esto, hijos y hermanos míos, me tengáis por cruel!, pues os hago saber que tengo obligación no sólo de premiar a los buenos, sino también de• castigar a los malos, y que no sólo he de dar cuenta a Dios de mi alma, pero también de las vuestras, lo cual respectivamente Jes pertenece tam.bién a los cabezas de las provincias y a los coluntos d,e !as banzas y libatas en orden a sus inferiores. 19.-«0trosí, que el Sumo Pontílfice, Vicario de nuestro Señor Jesucristo, en una carta que me •escribió, nena de mil favores y hon-
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