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200 MlSIONES CAl'UCHlNAS EN ÁFRICA de la fe, como d singular afreto que tenía a los religiosos, les mandó dar a todos una carta abierta para los señores de las provincias y para los coluntos, que son los gobernadores de las ciudades, escrita en idioma portugués, cuyo tenor, vuelto en castellano, es el siguiente: 14.-«Alabado sea e.l Santísimo S:i!cramento del Altar y la Purísima Concepción de la siempre Virgen María, concebida sin pecado original desde ,el primer instante de su ser. «Don García II, por la gracia de Dios, rey de Congo : a todas mis provincias, banzas y Iibatas, y principalmente a todos los duques, mar– ques·es y condes; a los coJuntos, fidalgos y vasallos, que de presente están y t'Il adelante estuvieren bajo de mi dominio y obediencia, desea– mos salud y prosperidad en nuestro Señor Jesucristo. «Fidelísimos vasallos míos y muy amados hijos. Grandes han sido los beneficios que siempre ha hecho Dios a este reino, principalmente después que amaneció en él la luz del Evangelio y la verdad de la santa Iglesia catóUca romana, cuidando siempre de enviarnos minis– tros evangélicos que nos enseñen el camino del cielo y los .medios por donde hemos de ir a él. Mas en estos tie'111pos pr,esentes ha manifesta– do nuestro Señor su especial misericordia con nosotros, porque cuan– do estaban las puertas de nuestro r,emedio más cerradas y ocurrían mayores dificultades e impedimentos para que viniesen sacerdotes, en– tonces el Sumo Pontífice Romano, Vicario de nuestro Señor Jesucris– to en la tierra y padre univ,ersal de todos los cristianos, a quien es– tamos obligados a obedecer, inspirado de Dios y usando de su benig– nidad con nosotros, se ha servido de enviarnos religiosos, hijos del glorioso Padre S. Francisco, los cuales son verdaderamente siervos de Dios y no buscan en est,é mundo oro, plata ni otras comodidades tem– porales, sino sola fa gloria del mismo Dios y la salvación de nuestras almas, a imitación de nuestro Señor Jesucristo, que, sirndo rey sobe– rano y Señor del universo, se hizo pobre por nuestro amor. 15.-«Así, pues, estos religiosos, dejando todas las cosas y conve– niencias de este siglo, se han hecho pobres por su amor y han venido a estas nuestras tierras con muy grandes trabajos que han padecido por mar y por los caminos, solamente por la mayor gloria de Dios y para administrarnos los Santos Sacramentos, predicar la divina pala– bra, enseñarnos buenas costumbres, apartarnos de las malas y enca– minarnos de todos modos a la gloria eterna. Por tanto, fidefrsimos vasallos míos y muy amados hijos, por el amor que debemos a nues– tro Señor Je sucristo, os pedimos y encargamos cuanto nos es posible,

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