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LA MIS IÓN DEL CONGO 197 siastés: N oli esse justus multum ne·que. plus sapias quam nttcesse est, n.e obstupescas (59). 6.-«También quie'ro acordaros, Padres carísimos, os guardéis gran– demente de una tentación diabólica que suele, como la carcoma a la madera, ir poco a poco menoscabando el celo y destruyendo la cari– dad. Esto consist•e en persuadir ,el enemigo a que pierde el tiempo con su ministerio el operario ,evangé¡ico, ,en viendo que los hombres no se convierten, o que l.os ya reducidos se vuelven otra vez a sus vicios antiguos. Verdade•ramente que esta tentación es tanto más formidable cuanto ,es más dorado el pretiexto y título con que el adversario del género humano la suele sugerir. No es obra nuestra, Padres míos, el conv,ertir las almas ni ,el conservarlas firmes en la fe y gracia recibida. A otra potenc;-, mayor le toca eso, que es únicament,e a Dio s ; lo que a nosotros nos aconseja es que hagamos lo posible para ese efecto, no nos toca otra cosa. En eso debemos insistir, trabajar y perseverar fielmente, clamando aJ cido de día y de noche para que llueva sobre la ti:erra estéril y se fecunde, y conceda la benignidad divina la virtud de crecer y multiplicarse a 1o que p.lantareis: Ego plantavi, A pollo rigavit, sed De.us inci'l"ement,um dedit (60). 7.-«0currió a es-ta tentadón para que no errásemos el apóstol San– tiago en su canónica cuando dijo: Patientes igitur estate, fratre>s, us– que ad adventum Domini. Ecce agrícola espectat pretiosum fructum terrae, pát11e:nter ferens done,c accipiat temporanelum eit serrotinum, y pasando de la metáfora del labrador al operario ,evangélico, saca la consecuencia d,e ese antecedente y conduye diciendo : Pcttiente 1 s igitur estote e't vos et confírmate corda vestra quoniam adventus Domiini ap– p1-optlnquavit (61). Por tanto, nadie desmaye •en su ministerfo si la pa:rjte que le tocare fuese estéril; a trabajar v•enimos, · no a descansar : haga cada uno lo que es de su parte y espere de Dios el pr,emio : Units– quisque: autem propriam mercedem accipiet secundum suum laborem~ Para esto nos traj0 Dios a su viña, no nos pide otra .cosa; y así no nos engafre ,el enemigo: Dei enim sumus adjutores: Dei agricultura es tis, De·i e.dif~catio estis (62). 8.-«No con mejor fin que el precedente suele también Satanás su– gerir otro veneno en los si:e1·vos de Dios. que se ocupan en la conver- (59) Eccles., 7, 17. (60) I Corint., 3, 6. (61) Jac., 5, 7-8. (62) I Corint., 3 8-9, ,
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