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MISIONES CAPUCHINAS EN ÁFRICA pidieron del conde y tomaron el viaje para San Salvador a principio de abril. Comenzáronle por este orden, que fué salir por diferentes cami– nos para juntarse en cierta población que está fuer~ del condado. En llegando a ella dispuso el Viceprefecto que se dividiesen de dos en dos con las cargas para mayor seguridad y breve'<iad ; y es que estos Padres, sabiendo la dificultad con que se conducía a aquella tierra el vino y harina para las misas y la ·nec-esidad que tenían los de San Sal– vador de uno y otro, pues no habílan recibido socorro alguno de Euro– pa desde que pasaron al Congo, procuraron hac-e'r provisión de ambos géneros y de otras cosas necesarias en Cádiz y en Canarias (49). 4.-Apenas, pues, salieron de Soño con ,el convoy de gente que les dió el conde para Ut:var las cargas, cuando, a cosa de una legua de ca– mino, las dejaron en una libata pequeña y se huyeron todos. Con eso les fué pr,eciso esperar a que viniesen otros a cargarlas, los cuales hi– cieron lo mismo que los primeros. Tienen por costumbre los negros el no pasar de la primera población o libata que encuentran, y la observan de calidad que, si hay otra más cerca, aunque esté algo desviada del camino, rodean y se van a -ella y desde allí s,e .escapan, y, por más gritos que les den, no hay forma de reducirlos. Muchas veces sucede estar algo lejos la libata, y lo que suelen hacer ,en tal caso es d,ejar las cargas en el campo cuando mejor les parece. 5.-Con estos y semejantes accidentes harto penosos, llegaron di– chos Padres a la población determinada, donde se juntaron todos, pero a tiempo que ya no había alguno de ellos sano por haber enfermado todos c-on la fatiga del camino y falta ,de sustento ; que como los ne– gros no conocían la caridad, no hallaban quien les diese el menor soco– rro, y muchas veces aun agua no solían tener a causa de no saber la tierra. Entre todos, ,el que llegó más maltratado y aun casi muerto, fué el P. Viceprefecto ; llevábanle dos negros en una red del país, y de fa misma suerte al P. Carlos de Génova, su compañero, que iba tan malo como él ; con que, considerando la angustia y aflicción en que todos se hallaban, resolvió enviar dos de ellos a San Salvador para dar aviso y que viniesen por ellos. 6.-Destinó para esta jornada al P. Fr. José de Pernambuco y Fray Antonio de Teruel, que, aunque enfermos de tercianas, fué preciso qu.e por menos fatigados se pusiesen en camino luego para remedio de to- (49) Marcharon entonces a San Salvador los PP. Dionisia de Piacenza, Carlos de Ta&'gia (o de Génova), Antonio de Terne] y José de Pernambuco.

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