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Llega la respuesta del aviso de San Salvador; pártense para aquella corte los nuevos misioneros; pasan grandes trabajos en el viaje, enferman todos y mueren algunos. l.-En el capítulo pr•ec,edenk ponderamos, por la mat,eria que nos administró, cuán inefables son los juicios de Dios; en el pr,e's,ent,e se nos ofrec.en nuevos motivos para conocer y admirar cuán investigables son sus caminos. Salimos d,e una tragedia llena de varios suoesos, y al primer paso nos hallamos en otra por difer,ent-e camino. Dispusieron el suyo los nuevos misioneros, pero, no .o))stante; aunque, como dice e1 Sabio: Co,r /iorninis disponi:t viam suam, sed Domini est disponere gressus suos (48). 2.-Repiti,eron los mensaj,eros a San Salvador, pero, como los man– daba detener el conde, según •dijimos, primero que tuviesen respuesta de sus cartas, se pasó un mes. Después que partió de Pinda el navío inglés y las demás ,embarcaciones, sal.ió ·,el conde de ia sospecha que tenía concebida de que habían i,do por mandato de' nuestro Rey Católico a dar socorro al dd Congo para r,endirle a él y a su g ent,e a fuego d,e armas. Con su partida se sosegaron todos y alzó el oonde el mandato que había hecho promulgar de que, so pena de la vida y trai9,or de su persona y patria, nadie fues,e osado salir de su estado ni a llevar cartas cl,e los Padres a San Salvador hasta tener nueva orden . 3.-Llegó, en fin, la respuesta que esperaban del Prefecto de San Salvador, y ya en ese· tiempo habían enfermado tres; acordaron que s,e quedasen -en Soño otros tres, así para asistir a los enf,ermos como para proseguir el cultivo espiritual d-e aquel condado. Los restantes s,e des- 48) Prov., 16, !J.
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