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LA MISIÓN DEL CONGO 179 6.~Asimismo administró los Santos Sacramentos a algunos negros que se rescataron en Pinda, valiéndos-e para ello ele su lengua, en que estaba bastant,emente d~estro, los cual,es murieron de la común epide– mia y con señales de verdadera contrición .. Bautizó también dentro del nav~o más de doscie1itos negrillos que compró el capitán de los genti– les del Calamar, d·e los -cuales murieron los más poco después cid bau– tismo. Convirtió un negro, hereje calvinista y muy ladino, que se co– gió con dos navíos de holandeses oerca de la isla -del Príncipe, el cual desde niño se había criado en Amsterdam en casa de unos calvinistas y después le's sirvió de intérprete para negociar con los negros de aque– llas costas. Enfermó este negro, como los demás, y, viéndole tan de peligro ,el P. Fr. Juan, se dedicó a pr,edicarle y con ia divina gracia y sus santas -exhortaciones vino a conquistar su t,enacidad, de suerte que abrazó nuestra santa fe católica y abjuró públicamente la herejía en presencia de los ingl,eses del navío. Confesóse luego y r,ecibió los deni.ás Sacramentos con grande arr,epentimiento, y con esta prepara– ción y la ele muchos actos fervoros?símos de todas virtudes, acabó su vida dentro de pocas horas, dejando muy edificados a los católicos y bi,en confusos a los her,ejes. 7.-Habita la tierra cJ.el Calamar una gente sumamente bárbara; to– dos andan desnudos de pies a cabeza, excepto lo que pide la decencia, y a todos los trae el demonio embaucados con mil suer·bes de errores y supersticiones. Cuando a alguno se J.e quiebra alguna holla, cántaro, plato o escudilla o cosa semejante, toma un pedazo d,e la tal alhaja y, atándola a _la rama de un árbol, la adora por su Dios y le ofrece sacri– ficios ,ele algún pedazo de cabra, vino o de cosas semejantes, ,en gratifi– cación del tiempo qu,e le sirvió. Y para estos sacrificios, si se persua– den que' .aquel su ídolo ha comido algo de las ofreµdas, que de ordina– rio o lo hacen otros negros o se lo comen pájaros o aves de rapiña, haoen convite general a todos los paúentes y amigos, y tomando He– chas y tambores y bien que beber, celebran -e'l buen suceso, y, para más sol,emniclad, se pintan todo el cnerpo, que es su única gala, con cierto betún colorado. 8.-A los tales idolillos les llaman Jesús pequeño, palabras que han oído y tomado, aunque supersticiosamente, de algunos cristianos de Europa, de los que van a comerciar negros a aquellas costas. Con ta misma barbaridad llaman Jesús grande a una imagen de nuestro Padre San Antonio de Padua, que tenían colocada en una casilla, que por V•é'n-

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