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488 Las de la Virgen estaban maravillosamente matizadas de entrañable actitud maternal. En la locución dél referido día 25 de julio -fiesta del patrono de España, el Apóstol Santiago-, la Virgen llamó la atención a Loli sobre cierta actitud que la niña había tenido y que bien pudiera definirse como una falta de vanidad: «Arrepiéntete -le dijo- y no lo vuelvas a hacer.» A propósito de esto, he aquí un diálogo interesante: P. RETENAGA.-Después de esa reprensión, .habrás quedado molesta. como un niño a quien reprenden sus padres ... LoLI.-No, señor. P. RETENAGA.-Entonces, ¿es que lo has tomado a risa? LOLI.-No, señor. No se lo puedo explicar; pero lo que he sentido era una mezcla de pena y de consuelo, o confianza, porque no hay ma– dre, de comprensiva y buena, como la que tenemos en el cielo, la Santí– sima Virgen ... (tercer informe de don Luis Retenaga, página 39). Las locuciones de Jesús tenían su propio y singularísimo matiz. A ellas apunta Conchita en las últimas líneas de su Diario: «Pero me gusta aún más tener a Jesús dentro de mí. Jesús, ¿ quién me dará la cruz, para purificarme, y también a ver si con mis cruces puedo hacer algo por el mundo... ?» Tres años y medio más tarde decía a la M. María Nieves, en el colegio de Burgos (9 de noviembre de 1966): «Las apari– ciones y locuciones de la Virgen me llenaban de felicidad; pero las locuciones de Jesús son aún mucho mejores ... No sé, es algo superior.» Tenemos una muestra de ellas, porque Conchita transcribió un día delante de don Luis L. Retenaga, a la sazón en Garabandal, la que había tenido aquel mismo día 16 , después de comulgar en la misa celebrada por dicho sacerdote (era el 10 de julio de 1963 ): «Estando yo dando gracias y pidiéndole cosas. El me contestaba... Yo le pedía que me diera una cruz (que estoy viviendo sin ningún sufrimiento, nad~ más que con el sufrimiento de no tener cruz), y El me contestó: Sí, te la daré. Y yo, con mucha emoción, le iba pidiendo más ... Y le decía: ¿Para qué viene el Milagro?, ¿para convertir a mucha gente? El contestó : Para convertir al mundo entero. ---,¿Se convierte Rusia?- También se convertirá; y así, todos amarán a nuestros Corazones 17 • -¿Vendrá el Castigo después? (El no me contestó.) -¿Por qué vienes a mi pobre corazón, sin merecerlo? -¡Si Yo no vengo por ti, vengo por todos! -El Milagro, ¿va a ser como si yo fuera la que sola he visto a la Virgen? 16 La versión que yo doy sigue al pie de la letra el texto del P. Retenaga; sólo pongo de mi parte una razonable disposición tipográfica, para que todos capten mejor su contenido. 17 Aquí la palabra «Corazones» está puesta por «Personas». Conchita traduce a su vulgar léxico lo que intelectualmente recibe en la locución; y en el habla corriente o vulgar, ·el Sagrado Corazón de Jesús es el mismo Jesús, como el Inmaculado Co– razón de María es María, la Virgen. Por algo las representaciones o imágenes nos dan esos Corazones como formando parte de la persona total; pero matizando ésta con una actitud de amor misericordioso y acogedor hacia los hombres. Lo que se quiere decir en el texto de la locución es que, después de la general conversión a que debe conducirnos el Milagro, los hombres tendremos una nueva y mejor disposición hacia Jesús y María.

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