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Se fue con prisas a la montaña 459 «Después del éxtasis -dice don Celestino-, la niña estaba radiante de alegría. Insistimos para que nos diese la fecha del milagro; pero nos dijo que no había llegado el momento, que tuviéramos paciencia; sólo podía decir la fecha ocho días antes, pero el milagro venía de seguro, porque lo había dicho la Virgen, y Ella no puede mentir.» Esta información de los dos señores de Santander queda confirma– da por lo que se lee en las notas de don Valentín: «En las primeras ho– ras de esta mañana (25 de noviembre) ha tenido Conchíta un éxtasis en el que dijo que su mi\agro 1' 6 se realizaría a las 8,30 de la tarde, la misma hora en que ocurrió la primera aparición del ángel, el 18 de junio de 1961; también dijo que durante su milagro se producirían curaciones de enfermos.» Anécdotas con mensaje. Si lo del milagro ocupó mucho la atención durante todas estas se– manas del otoño, no podemos reducir a eso h marcha de Garabandal. Ni natural ni sobrenaturalmente se puede vivir sólo de «expectación». La noche del 4 al 5 de noviembre no fue una noche precisamente apacible. En casa de Lol:i se hacía vela., aguardando la hora de la apari– ción. Hacia las tres de la madrugada, empezó a arreciar el viento, con peligro de aguacero. Entonces la madre de la niña mandó a ésta que fuese a recoger la ropa, que se había dejado tendida fuera. Loli se dispuso a obedecer; pero claramente se advertía en ella la contrarie– dad o el miedo que le producía el tener que salir de casa a aquellas horas ... Ya iba hacia la puerta con la linterna encendida en la mano; cuando cayó en éxtasis. Se santiguó repetidas veces, dio a besar el crucifijo a los circunstantes, y salió. Poco después, y todavía en éxtasis, regresaba a casa con la ropa recogida. Tan pronto como salió del trance, se le preguntó qué había pasado. Y la niña explicó que le costaba mu– cho obedecer a su madre en aquell9 de la ropa, porque le daba miedo ir sola... La Virgen había visto las dos cosas, su buena voluntad y su miedo, y como Madre había venido a acompañarla... La anécdota es estupenda, y da pie para muchas consideraciones: sobre la bondad de la Virgen, sobre la conveniencia de contar con el cielo para todas nuestras cosas, incluso las más menudas, sobre lo que tiene que agradar a Dios el que nos pongamos a lo que debemos, a pesar de dificultades o repugnancias ... Esa misma noche, durante la vela, se habló delante de Loli acerca de muchos fenómenos extraños, que pueden parecer a primera vista sobrenaturales, y sin embargo tienen explicación natural, por ciertas fuerzas aún poco conocidas que puede haber en el espíritu humano ... Terminada la charla, alguien preguntó a la niña si aquello le hacía dudar de que ella viese de verdad a la Virgen: -¡Oh, no! Estoy bien segura de que verdaderamente veo a la Virgen. Todo eso que han dicho, me trae sin cuidado. 16 Es interesante esto de «su milagro». Desde hacia poco, Loli y Jacinta habían empezado a hablar por su parte de un milagro, que parecía no coincidir exacta– mente con el que anunciaba Conchita. Más adelante se volverá sobre este tema.
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