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366 Me imagino que los auténticos profetas están para comunicar al pueblo de Dios - «opportune et importune»- lo que éste necesita saber; y nadie duda de que todos necesitemos, más de una vez, de severas advertencias o amonestaciones. No es la materia de la profecía lo que distingue a los falsos de los auténticos profetas ... Que al pueblo de Dios (más a sus «guías» que a él mismo) no le guste oír de ciertas cosas, resulta bien comprensible, pero quizá nada saludable. Tampoco al Israel de los tiempos de Jeremías le gustaba nada la machacona insistencia de aquel «profeta de desgracias»; gustaba mucho más de los simpáticos vaticinadores d~l mejor porvenir... Pero todos conocemos los resultados. * * * Podemos imaginarnos bien cómo sería en Gar~bandal la fiesta del Corpus, la gran fiesta de la Eucaristía, en ese año de gracia de 1962, después de tal «vigilia» y después de tal recepción del sacramento de la penitencia. A la misa solemne no faltó nadie y casi todos comulgaron. Después, durante la procesión: con el Santísimo por las calles del pueblo, limpias y engalanadas, resonaron c;:omo nunca los tradicionales cantos de home– naje al Dios oculto, al Señor sacramentado. Como si a propósito se buscase dejar totalmente la atención para los misterios de la jornada, las niñas videntes no dieron ocasión aquel día para ningún espectáculo. «Fue Mari Cruz al "Cuadro" -escribe don Valentín-; iba natúral y, al llegar, se arodilló y quedó en éxtasis; pero no habló nada... Las demás niñas no tuvieron aparición.» El día siguien– te, viernes, no hubo aparición alguna. Pero al otro día, sábado, 23 de junio, aunque de él no tenemos refe– rencia alguna, debió de rematarse lo de las dos «noches de los gritos», pues lleva fecha de ese día un segundo mensaje de Loli y Jacinta 18 : «La Virgen nos ha dicho: que el mundo sigue igual, que no se ha cambiado nada; que pocos verían a Dios; son tan pocos, que a la Virgen le da mucha pena. ¡Qué pena que no cambie! La V irgen nos ha dicho que está llegando el Castigo. Como el mundo no cambia, la copa se está llenando. ¡Qué triste estaba la Virgen! Aunque a nosotros no nos lo dé a ver, porque la Virgen nos quiere tanto ...; Ella lo sufre sola, porque es tan buena. ¡Sed buenos todos, para que la Virgen se ponga contenta! Nos ha dicho que pidamos los que somos buenos por los que son malos. 18 El lector habrá podido apreciar que en estos sucesos tan importantes, habidos en Garabandal alrededor de la fiesta del Corpus, Conchita no tuvo ningún papel de relieve.

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