BCCCAP00000000000000000000758
Se fue con prisas a la montaña 201 pues Conchita había tenido ya dos llamadas y no tardaría mucho en llegar el momento de la visión. Así fue. Y ocurrió en la pequeña cocina de la casa, a la hora acos– tumbrada del anochecer. El reducido grupo de circunstantes pudo se– guir a ráfagas el diálogo de la niña, que trataba de muchas cosas... Una de las que ellos capt~ron con mayor claridad fue precisamente su ruego por la salud de aquel señor que estaba allí con la pierna cortada: ¡«por lo menos, que no tengan que cortarle la otra» ... ! La ventana estaba abierta de par en par, a fin de que bastantes personas que no habían podido entrar, siguiesen el trance desde fuera 6. Al cabo de un rato, la vidente, siempre sumida en su trance, con la ca– beza muy hacia atrás y la mirada clavada en lo alto, fue dando a besar a todos su crucifijo 7 , y cuando acabó con los de la cocina, pasó su mano sin un solo tropiezo por entre los barrotes de la ventana, para que los de fuera pudiesen acercarse a besar también aquella sagrada imagen. Lo fueron haciendo de uno en uno, no poco emocionados. Cuando parecía que lo habían hecho todos (como fuera reinaba ya una completa oscuridad, sólo podían verse aquellos a los que llegaba de algún modo la claridad de la cocina), se observó con asombro que la niña seguía manteniendo su brazo hacia el exterior, como si esperara que se acercase alguien; y los de dentro la oyeron decir: «¡Ah! ¿Que no quieren besarle? ¿Por qué?... » Siguió una breve pausa, en la que podía oírse con entera claridad hasta la respiración. Uno de los pre– sentes no se pudo contener, y salió a ver qué ocurría. Se encontró con una pareja, que, un poco alejada, trataba de protegerse en la os– curidad; les habló, y ellos le confesaron que se habían alejado de la 6 No se olvide que las cocinas de todas las casas en Garabanda] están ai nivel de la calle. 7 Dice don José Ramón García de la Riva en sus citadas· «Memorias»: «E-1 cruci– fijo comenzaron a llevarlo las niñas en sus éxtasis, ya de ordinario, desde agosto de 1961. Cuando tenían la primera llamada, iban a buscarlo y lo escondían entre sus ropas; al llegar ·el momento del éxtasis, ya lo tenían entre sus dedos. Durante el éxtasis, se lo daban a besar a la Virgen; luego, a veces, lo besaban ellas, y, finalmente, se lo daban a besar a las personas que las rodeaban, aunque no siem– pre a todas, y también signaban o santiguaban con él a algunas». ...Debe de tener su porqué y su valor para la Salud el piadoso uso de imá– genes sagradas... Aun por vía natura\! puede demostrarse que no son inútiles. «Hablan», con su expresión y actitudes, sobre unas reálidades misteriosas, pero ciertas (¿no se pon– dera mucho hoy la «pedagogía visual»?), y «recuerdan» personas y hechos que deben significar mucho para nosotros, poniendo en el campo de la conciencia ideas y reflexiones, por vía asociativa, que despiertan y cultivan ciertos estados psicológicos. He aquí algo que dice Santa Teresita del Niño Jesús en el cap. IV de su auto– biografía, hablando a ,la M. Inés de Jesús (su hermana Paulina, que en la casa paterna había hecho de «madrecita» para ella): «A las bonitas estampas que me enseñabais entonces como premio, debo una de las más dulces alegrías y fuertes impresiones que me hayan incitado a la prác– tica de la virtud. Me pasaba las horas muertas mirándolas... "La florecilla del Divino Prisionero", por ejemplo, me inspiraba tan bellos pensamientos, que me quedaba ensimismada».
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz