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Se fue con prisas a la mor.taña 93 "Donde Ella diga". Alguna vez se les ha planteado esta cuestión: "¿Es que siempre vais a ver a la Virgen?" "¡Ah! Nosotras no lo sabemos".» -¿De qué otro modo podrían replicar? ¿Qué iban a saber ellas so– bre los motivos y planes misteriosos de Dios? Aquello que estaba ocurriendo en Garabandal no les pertenecía. Ni habían tenido derecho a ello, ni lo habían merecido, ni de ello podían disponer a su antojo... Ellas eran allí el «instrumento», nada más : ins– trumento en manos de una acción divina fuera de serie, que se mostra– ba ya llena de amor, belleza y misericordia, pero que aún ocultaba las dimensiones de su propósito y finalidad; instrumento . para hacer de lo extraordinario de Dios -¡El sabría por qué!- realidad y emoción de cada día. Ante todo aquello que estaba ocurriendo, y a la espera de lo que aún podría venir, sólo cabía la actitud confiada y adoradora del apóstol: «¡Oh, inmensidad de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus decisiones, y qué irrastreables sus caminos!. .. Puesto que de El y por El para El son todas las cosas, a El la gloria por siempre. Amén» (Rom 11, 33-36).
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