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Se fue con prisas a la montaña 91 Iglesia en su terrible crisis actual: el descuido de la oración, especial– mente por parte de las almas consagradas, y el olvido de la presencia sacramental de Cristo entre nosotros 31. A continuación da el P. Andreu otro detalle, por cierto muy curioso, de lo que ocurría en los éxtasis de estos primeros tiempos de Ga– raabndal. «Hechos que yo mismo presencié, han dado lugar a que se diga que las niñas hablan lenguas extranjeras en su estado de trance. La verdad no es esa exactamente, al menos hasta el momento de escribirse estas líneas 32 , -la verdad es que las niñas sí han éicho algunas palabras en otras lenguas. Yo he oído las siguientes... (da algunas en francés, en latín, en alemán y el comienzo del avemaría en griego... y añade): Lo más interesante, no es tanto que dijeran en éxtasis estas palabras, sino que se fueran corrigiendo cuando las decían mal, hasta llegar a una dicción y pronunciación bastante correctas. Daban la impresión de estar oyendo a alguien tales palabras, una tras otra, y ellas simplemente repetían.» Aspecto exterior de los diálogos. - «Desde el día 2 de julio, primera aparición de la Virgen, las niñas han mantenido sus diálogos en éxtasis de la siguiente manera, o en estas posturas: de rodillas, con oscilacio– nes, en marcha, caídas en el suelo. Los han mantenido, bien aislada– mente (éxtasis individuales), bien en pan~ja, bien en grupo de tres, bien todas cuatro juntas 33. Cuando hay varias juntas en éxtasis, todo en ellas es simultáneo y bien sincronizado: hablan o preguntan a la vez, hacen las mismas exclamaciones de alegría, o de miedo... 34 y esto, sin que estén -se ve clarísimo- mínimamente pendientes la una de la otra. 31 La realidad de este abandono de la oración y de esta falta de piedad eucarís– tica' es tan patente, que no hace falta aducir pruebas. Reléanse, para ilustración y amonestación, algunos de los discursos de Pablo VI e::i su temporada de Castelgan– dolfo, agosto-septiembre de 1969. Y véase este desahogo del ilustre Karl Rhaner, en cierto artículo suyo de 1967: «Es probable que las cuestiones y dificultades (por parte de teólogos y sacerdotes) planteadas a propósito de la "visita al Santísimo", tengan de hecho, frecuentemente, un objetivo más ~eneral: la oración contemplativa privada y de una cierta duración. Se debería invitar a aquéllos que se declaran contra "la visita", a preguntarse si sus objeciones no traducen en realidad la reacción del hombre que, comido por sus preocupaciones o afanes de cada día, trata sin cesar de sustraerse a la mirada de Dios, huyendo del recogimiento por ser incapaz de soportar esta paz de Dios, que juzga y purifica.» - Las extrañas tardes y noches de Garabandal bien pueden ser una respuesta del cielo a esa infeliz actitud de no pocos «llamados». 32 Septiembre de 1961. . 33 En las notas de don Valentín hay una, correspondiente al 23 de julio, domingo, que dice así: «Desde ayer se aparece (la Virgen) en sitios distintos y separados. Hoy -fue en los Pinos, para Loli y Jacinta; Conchita y Mari Cruz la tuvieron en el Prado de la Fuente.» . 34 En Cangas de Onís (Asturias), durante la Semana Santa de 1969, le escuché al venerable sacerdote don Alejo Martino, párroco retirado de Corao: «Yo también subí una vez a Garabandal. Presencié el éxtasis de dos niños: dos ángeles en carne humana no hubieran podido tener mejor expresión... ¡Había que verlas! Y luego ¡cómo hicieron las dos a la vez, en absoluta coincidencia de movi– mientos, la señal de la cruz! En mi vida he visto hacerla así.»

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