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90 El milagro. - «Desde que don Valentín les dijo a las mnas que pi– dieran a la Virgen un milagro para poder disponer de una prueba y creer, ellas lo han solicitado muchas veces n. Al principio, la Virgen sonreía. Después, parece que se pone seria... Al decirle las niñas que muchos no creían, que no creen, varias veces ha replicado Ella: "Ya creerán". » En la actualidad afirman las niñas haberle oído ciertamente a la Virgen, que habrá un milagro 28 aunque no se sabe cuándo, ni en qué va a consistir.» La oración. - Rezar ha sido siempre lo más importante en los suce– sos de Garabandal. «Muy rara será la visión en que las niñas no hayan rezado el rosario o la estación a Jesús Sacramentado. El rezo del rosario es con frecuencia acompañado de canto, al menos en una decena. No se ve que las niñas cuenten las avemarías, y sin embargo, no se equivocan nunca en cuanto a su número. Ellas dicen que la Virgen les avisa cuán– do es el gloria. La Virgen reza con ellas, al parecer, la parte que le corresponde... 29 Si alguna vez ellas se traban o no lo hacen bien, la Virgen mueve la cabeza un poco, como llamando la atención, pero sonriendo. »La fórmula que emplean de ordinario, es la que aprendieron de mi hermano y de mí: Dios te salve, María: llena eres de gracia, el Señor está contigo, bendita eres entre las mujeres 30 Cuando rezan cantando, emplean la otra fórmula, la corriente -«el Señor es contigó, bendita tú eres entre todas las mujeres»-, que es la que corresponde a la nú– sica. La estación a Jesús Sacramentado la rezan muchas veces, con la exclamación: ¡Viva Jesús Sacramentado! También se santiguan muchas veces; desde luego, siempre que llegan a la iglesia. A veces lo hacen de prisa, mal, y la visión las corrige... En una ocasión sé que les corrigió hasta la manera de poner los dedos en forma de cruz para besarlos al terminar de santiguarse... Este tema del rezo con la Virgen presenta muchas semejanzas con Lourdes y Fátima; pero en este caso, al lado de la devoción al rosario, parece que se quiere poner de relieve la aten– ción que debemos al Santísimo Sacramento.» -Y yo me atrevo a añadir aquí, que también con esto Garabandal venía apuntando a otros de los grandes fallos que han sumido a la Z7 Esta petición de un buen milagro, que sirviera de señal para todos, empezó muy pronto, seguramente porque la gente lo estaba pidiendo de continuo. El sábado, 15 de julio, anotó don Valentín: «Fueron como a las nueve menos cuarto (al lugar del éxtasis); estuvieron unos siete minutos en el estado de siempre y hablaban bajo; yo me acerqué, y les entendí lo siguiente: "¡Haznos un milagro! Que la noche se con– vierta en día" (lo .dijo Mari Cruz); y Conchita decía: "Sí, haznos un milagro, aunque sea chiquitín". Y el día siguiente, domingo y fiesta de la Virgen del Carmen, dijeron: "Vimos al ángel, sonriente; cuando le pedimos que nos dé una 'señal', se pone serio".» 28 Esto de un gran milagro pendiente, «el Milagro», es uno de los grandes puntos y misterios de Garabandal. Posteriormente tendremos más información. 29 Según hemos visto ya, por el diario de Conchita, si la Virgen en estos primeros tiempos rezaba con las niñas todo lo del rosario, incluso las avemarías, era sólo para enseñarles a hacerlo con la mayor perfección; después, sólo recitaba el Gloria. 30 Esta fórmula, aprendida de los PP. Andréu, es la que se oye a las niñas en las cintas magnetofónicas que nos conservan algunos de sus rezos en éxtasis.

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