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Se fue con prisas a la montaña 89 ron, pero no se pudieron escribir en el momento de decirse, y además no siempre se oían bien. »La noche en que empezaba el día de la Asunción (14-15 de agosto), quedó dormida en casa la menor de todas, Mari Cruz. Las otras tres le cantaron a la vez, sin previo acuerdo, unas estrofas, que empezaron así: Levántate, Mari Cruz: ¿no hueles las azucenas? Que te las trae la Virgen, para que seas muy buena. »Otra noche, Loli, sola, fue cantando a las otras tres, que estaban en casa, por no tener visión. Sólo pude captar la dirigida a Conchita: Levanta, niña Conchita, que la Virgen está aquí, con un ramito de flores, pa regalártelo a ti.» -¿No es en verdad todo esto soberanamente delicioso? ¡Qué no– ches, las de Garabandal, por aquellas fechas! La paz, la gracia y los favores de Dios caían por medio de la Virgen, y a través de cuatro niñas, sobre todos los que se movían o descansaban en aquel humilde pobla– do, tan cerca de las cumbres, tan lejos de las bajas y turbias concen– traciones humanas. ¡París, la nuit!. .. ¡Madrid, con sus noches!. .. ¡Por– quería o vaciedad! Para noches, las de Garabandal en este verano de 1961. No me extraña que nacionales y extranjeros llamaran frecueute– mente a aquel puebluco «rincón del Paraíso», y que muchos no duden en afirmar: «Los más inolvidables momentos de mi vida los he vi– vido allí». Sobre el papel que las piedrecitas, las medallas, los rosari<;>s, los crucifijos y las alianzas matrimoniales han :enido en los éxtasis de Garabandal, ya hemos dicho, y habrá que seguir diciendo... Los besos. - Oigamos de nuevo al P. Andreu: «Durante las visiones se ve que las niñas besan algo... Sus gestos son evidentes, y ellas dicen luego que han besado a la Virgen, al Niño, a San Miguel. También son besadas por Ellos. Los movimientos de besar, ser besadas, recibir al Niño, coger las coronas, resultan perfectamente definidos, y todos los pueden apreciar. En los numerosos trances que he presenciado, no he visto nunca una acción simultánea de besar las niñas a la vez, sino una después de otra. Solo he visto la acción simultánea cuando estaba claro que el beso no era dado directamente, sino lanzado de lejos (lo que se llama "tirar besos")... Es frecuente que al terminar una visión, la niña o niñas que la han tenido, reciban un beso o dos en la cara (en cada mejilla) y que ellas den sólo uno.»
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