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88 Hemos querido meter demasiado racioc1mo, demasiadas luces de «ciencia» humana, en lo que está muy por encima de nuestros alcances, y que sólo podía ser bien recibido con humildad y sencillez de corazón. «Está escrito: destruiré el saber de los intelectuales y reduciré a nada la agudeza de los muy listos... Dios ha marcado de necedad la sabiduría de este mundo... Es precisamente lo necio según el mundo, lo que Dios ha escogido para confundir a los sabios; y lo que es más débil en el :,;nundo, para confundir a los fuertes; y lo que en el mundo no es de buena cuna, lo despreciado, lo que "no es", para triunfar de los que SON. Para que así ningún hombre pueda engreírse delante de El» (1 Cor. 1, 19-29). Contenido de los «trances» «Poseemos largos fragmentos de diálogos de las niñas en éxtasis. En general son de corte sencillo, con expresiones infantiles, y que tienen el aspecto de un recorrer los acontecimientos del día o de días anterio– res. A semejanza de lo que sucedió en Lourdes, con Bernardita Soubi– rous, algunos de los que hap oído tales diálogos, los toman a broma, es decir, los consideran de poco fuste. »A lo largo de los diálogos que decimos, se ve el alma sumamente sencilla y transparente de las niñas. Tienen exclamaciones como ésta: ¡Qué bien se debe de estar en el cielo! ¡Llévame a mí, aunque sea para bajar otra vez! O se les oye alusiones a sacrificios, a los pecados que se cometen, a que hay personas que no creen.. ., de .donde viene el que con frecuencia pidan curaciones, milagros, para que la gente crea. Pero lo normal en sus diálogos es hablar de temas sencillos, que corresponden no pocas veces a las vivencias del día. »Con · frecuencia, en sus éxtasis, entonan el canto popular: "San Mi– guel Arcángel - gran batallador - que en fiera pelea - a Luzbel ven– ció... ¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios!" 26 »Dicen las niñas que la Virgen pide que hagan una ermita a San Miguel en el sitio de los Pinos. Esto se lo he oído yo mismo decir en estado de trance y también en conversación normal. ·»En otras ocasiones las niñas, extáticas, han hecho versos. General– mente corresponden a lo que en arte métrica se llaman coplas. Los acompañaban de música, es decir, que los recitaban cantando. »Hasta la fecha -septiembre de 1961- los versos formaban parte de las rondas que hacían las niñas en trance a las que, por no haber sido llamadas de la Virgen, estaban durmiendo en casa. Algunos corres– pondían a canciones conocidas, como "Noche de paz"; otros eran iné– ditos, y solamente tenían sentido en la circunstancia en que se decían. Recuerdo sólo tres de estas coplas, aunque fueron más las que canta- 2ó Se trata de un canto, muy conocido en los pueblos y catequesis de España (al me;g9.s, por las provincias del norte, que me son más familiares). De seguro que en Garabandal, como en tantos otros sitios o lugares de la Mon– taña, el canto era residuo de alguna misión popular. Lo que aquí se dice de San Miguel, no necesita explicación, si ·se ha seguido con atención la marcha de esta historia.

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