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Se fue con prisas a la montaña 87 Al apartado de «los espectadores» en Garabandal podemos agregar esta curiosa información que nos da el P. Andreu: «Al principio, durante el primer mes y medio a partir del 18 de junio, sucedió tres o cuatro veces un hecho c;ue presenta caracteres de gran originalidad. Al salir de algún trance, dijeron las niñas: "La Virgen ha dicho que vengan Sari y Mari Carmen 24 ju: 1.to a nosotras; los demás, que estén lejos, para que no oigan lo que digamos". Y entonces iban las videntes a los Pinos 25 y entraban en éxtasis ante las dos pequeñas "testigos", que podían moverse a gusto entre ellas. Tales testigos tie– nen seis años. »En una ocasión se quiso cambiar a una e.e ellas por otra niña ma– yor, como de doce años, pero la Virgen dijo que no, que fuesen las que había dicho Ella. A las "niñas testigo" les podíamos preguntar por lo que decían las videntes, pero ellas apenas acertaban a repetir alguna palabra suelta de las que habían oído, sin entender de su significado. Parece que todo esto correspondió a los días en que la Virgen fue ma– nifestando a las niñas "el secreto"... De uno de los éxtasis sólo pudo explicarnos una niña testigo: "Dicen que no les diga cosas málas (es decir, de miedo, o qu~ asusten) ... Que no las haga llorar, que son cosas tristes" ... Aquellas pequeñas no entendían más. A veces se aburrían, y venían donde nosotros para decirnos: "Están llorando".» El P. Andreu trata de esbozar una probable explicación de estos episodios, tan llamativos como oscuros: «La interpretación parece ser la de que don Valentín, párroco del pueblo, pudiera tener un control remoto, mediante "las testigos", de lo que pasaba en aquellos trances, pero sin enterarse de lo que las niñas hablaban». Yo no sé qué decir de todo esto; pero me da mucho que pensar. Y me afianza en el convencimiento de que c. Garabandal lo envuelve todabía un formidable misterio, que sólo con el tiempo (a medida de los planes de Dios, o según nosotros hayamos sabido merecer) nos irá desvelando su dimensión. 24 Sari era una hermana de Loli; su nombre completo, María Rosaura. Mari Carmen, hermana de Jacinta. 25 Los Pinos es uno de los «lugares santos» de Ga::-abandal. Son nueve, sin nin– gún otro árbol a su alrededor; están en un altozano, por encima del pueblo, y es lo primero que se ve de San Sebastián -junto con la capillita de San Miguel Ar– cángel- cuando empieza a subirse desde Cossío. Estos nueve pinos de nuestra historia es lo que queda de una pequeña planta– ción de árboles (pinos y robles) que se había hecho años atrás en la falda del monte Hormazo o Jormazo. Se llevó á cabo por acuerdo entre el cura, don Angel Cossío Vélez, y el alcalde del pueblo, Serafín González . abuelo paterno de Conchita. Parece ser que la ocasión fue una Primera Comunión de niños de la parroquia, y que el cura impartió las bendiciones de la Iglesia a aquella modesta repoblación forestal. Fue la población infantil del pueblo la que plantó los árboles, y la cosa tuvo aire de fiesta, pues hasta se compusieron coplas que los pequeños cantaban; una de ellas decía: «A plantar árboles niños todos venid, cada cual el nuestro plantaremos aquí.» ¿Quién hubiera imaginado entonces los fenómenos a los que habían de servir como escenario aquel lugar y aquellos árboles?
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