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82 luego? No has estado más que un minutín... ¡Ah! ¿Tanto tiempo?... Yo creía que sólo un minutín..." A pesar de las posturas, difíciles o dificilísimas, y de las marchas, tan largas a veces, o del estar de rodillas sobre piedras cortantes, siem– pre la impresión para ellas es de haber durado muy :poco; y al terminar, quedan con una sensación de descanso. Todo su aspecto parece confir– marlo, pues no dan muestra alguna de acaloramiento o fatiga: tienen como una ligera palidez, pero con sensación de frescor». Al relato de la madre de Mari Cruz, que hemos dicho ates, pertenece también esto: «Un día estuvo aquí un señor de Madrid y le dijo a mi hija: "Si vuelves a hacer ahora lo que hacías, te pongo la casa como un chalet y te compro un coche". Ella se encogió de hombrales 14 ; pero yo dije: "¿Cómo lo va a hacer? ¡Si es imposible que ella haga de sí misma eso!" »Y es que no hay quien lo haga. ¿Usted cree que una persona va a aguantar así, que una vez estuvo hasta dos horas y media? ¿Quién aguanta dos horas y media de la manera que estuvo ella? ¿Y quién se cae de rodillas sobre una piedra cortante, y no se despedaza las rodi– llas, como ella cayó una vez, sin que le pasara nada, que don Emilio del Valle 1s se llevó aquella piedra? Estuvo así arodillada tres cuartos de hora, y don Emilio dijo: "No es posible aguantar en esa postura". Yo le aseguro que Mari Cruz no fingió». Escolástico añadió por su parte: «Cándido y yo estábamos un día en el invernal, y nos reíamos de ellas (de las videntes), y les decíamos: "¿Qué cuento os traéis por ahí?", y nos contestaron: "¿Os reís? Pues algún día lo veréis"». «Bueno -terminó la madre-, al fin y al cabo las cosas de Dios y de la Virgen, pienso yo pa mí que quien las comprende sabrá, que ellas no podrán decirlo. ¿Por qué va a hacerlo la Virgen en estas apariciones lo mismo que en otras? Las cosas de la tierra las gobiernan los hombres; pero las del cielo, no». Prosigue el informe del P. Andreu: «Ante el alboroto de los curiosos o devotos venidos en gran número, sus padres determinan cerrar las .puertas de casa y tener a las niñas dentro. La Virgen les dice que obedezcan, y que la seguirán viendo a pesar de todo... »A partir del 3 de agosto, las caídas en estado de trance se han mul– tiplicado bastante: a veces, las cuatro juntas; a veces, algunas de ellas; a veces, sólo una. La postura que adoptan en sus caídas es verdadera– mente escultórica. No se recuerda ,-yo, ciertamente, no lo he visto– que hayan adoptado, ni siquiera una vez, alguna postura poco decorosa, o incorrecta 16. Pueden estar en el suelo un momento, o unos cuantos 14 Castiza expresión de aldea. 1s Señor de León, de quien hablaremos más adelante. 16 Una distinguida señora, doña María Josefa Herrero y Garralda, señora de León (don Ricardo), que subió a Garabandal varias veces entre julio y agosto de 1961, me ha ponderado coh gran calor y admiración este hecho de la perfecta mo-

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