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Se fue con prisas a la montaña 81 A continuación aduce el P. Andreu varios textos de maestros de teo– logía espiritual, para dar luz sobre estas experiencias, y acaba este pun– to cop un dato interesante: «Hablando una vez con las niñas, les pregunté si se acordaban bien de lo que veían en sus visiones y, variando un poco los términos de mi pregunta, me respondieron así: "De lo que la Virgen nos dice, yo sí me acuerdo; de lo que yo digo, no tanto"». «Para explicar algunos de los fenómenos que tienen lugar en ellas, suelen acudir a fórmulas negativas. Así, por ejemplo, hablando de la voz de la Virgen: "No hay voz como la suya". O después de querer decir lo que son las llamadas, o lo que sienten en las marchas: "Bueno, la cosa es algo como eso, o no sé..." A propósito de esto de las marchas, me dijeron: "Ibamos como en el aire, como tumbadas; no sé, como en otro mundo; pero de día y con sol". Compárese esto con Santa Teresa, Moradas Sextas, capítulo 5, párrafo 7». Los fenómenos «Las visiones de estas niñas de Garabandal no se pueden contar por días. A partir de julio se hap ido multiplicando hasta tener, frecuente– mente, varias cada día. En las horas ha habido mucha variedad: a pri– mer? hora de la mañana, poco después de comer... ; lo normal, durante bastante tiempo, ha sido tenerlas de siete a nueve de la tarde; después han abundado por la noche, terminando en ocasiones a las cinco de la madrugada. No pos extrañe; dice el P. Royo Marín 13 sobre la frecuencia de los éxtasis o visiones: "En algunos santos ha sidc grandísima. Para Santa María Magdalena de Pazzis, San Miguel de los Santos y San José de Cupertino, algunos años de su vida no fueron sino una serie copti– nua de éxtasis" ("Teología de la perfección cristiana", núm. 465). En cuanto a la duración de fos trances, también ha habido mucha variedad. A veces ha sido cosa de pocos instantes, como de dos a cinco minutos (esto ha sido pocas veces, y siempre con motivo de algún aviso o nota referente a las mismas visiones, como "Hoy no vendrá, porque cantan mucho", o también: "Vendré a veros a tal hora"). Pero lo ordi– nario ha sido que duraran de media hora a más. A veces (recuerdq el caso en que Loli estuvo desde las nueve de la noche hasta las cinco de la madrugada) se interrumpen por algún tiempo, como un descanso entre visión y visión, y estas pausas tienen duración varia. Así, en el caso que he dicho, hubo dos pausas, como de una hora y media. Cuando las niñas están en visión, la impresión para ellas es que el tiempo no corre. Por eso, es muy frecuente que después de una hora o más ,de estar en visión, exclamen: "No te vaigas, ¡eh! ¿Por qué te vas tan 13 Ilustre padre dominico, insigne como predicador, profesor y escritor. Nacido en Morella (Castellón), en 1913, lleva muchos años residiendo en San Esteban, Salamanca. Volverá a salir más adelante.
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