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80 podían seguirla, y ella les contestó: "Pues en esos momentos, a mí me parece que voy sentada". «Llegó a los Pinos, y allí estaba Matutano; cayó en éxtasis, y las otras chiquillas dijeron cuando llegaron, que llegaban negras de correr, y allí estaba ella como si ná... 12 »Y mire usted si lo hacía para que la viera nadie, que un día estaba yo en Torrelavega, y vino a casa la prima, y la encontró aquí sola en la cocina, en éxtasis, y Dios sabe el tiempo que llevaría así... Otro día fue Nisia a llevar la comida a la cuenca, y la encontró sola también en los Pinos. Y ella, encantada; ella prefería estar sola"». Abundan las pruebas de que las videntes no estaban «tocadas» de exhibicionismo o espectacularidad, ni los éxtasis dependían de que hubiera público ... , aunque los «sucesos». venían, naturalmente, para bien común. Aniceta recuerda de .una noche con tiempo malísimo -noche «pes– tífera», dice ella- en que hubo de acompañar a su hija extática hasta el cementerio. La buena mujer confiesa que es muy miedosa, y por nada del mundo andaría ella sola de noche, y menos camino del cam– posanto; sólo le ha desaparecido este miedo cuando iba con alguna niña en éxtasis: entonces se sentía otra... Pues bien, esa noche, ella y Conchita, enteramente solas, se fueron por aquellos caminos tan soli– tarios, oscuros y embarrados; se estuvieron largo rato rezando por los difundas a las puertas del cementerio; volviero¡:i después al pueblo, y la marcha en solitario continuó, pues Conchita, siempre extática, se puso a recorrer sus calles y callejas, cantando el rosario, al que contestaba su madre lo mejor que podía (dice ésta que Conchita por entonces can– taba muy mal, «casi tan mal como don Valentín», pero en éxtasis se transfiguraba y lo hacía de maravilla) ... ; al fin, salieron algunas personas de sus casas y se les agregaron. «Hay otro punto muy interesante -continúa el P. Andreu- por lo que respecta a las videntes: la concordia de sus explicaciones. Son muchas las veces que se ha intentado ponerlas en contradicción con preguntas capciosas .. . Para valorar sus respuestas, conviene tener en cuenta lo siguiente: a) Las niñas, al hablar en estado normal, pueden incurrir en todas las deficiencias propias de su edad, ambiente, etc... ; y así, pueden tener fallos de memoria, de expresión, de cansancio, e incluso incurrir en alguna mentira. b) Como no siempre tienen las cuatro las mismas visiones, es na– tural que unas den datos o pormenores que otras no tienen. Pero cuando se trata de describir lo que ven, he comprobado que siempre están de acuerdo; también se da este acuerdo cuando hablan de lo que han oído las cuatro. Ep. cambio, se dan pequeñas vacilaciones cuando se trata de la fecha en que ocurrieron determinados hechos; la cosa está, sobre todo! en que algunas no se acuerdan exactamente.. .» 12 Este episodio de Mari Cruz, según unas notas que he podido ver de don Valentín, ocurrió el 20 de septiembre de 1961.
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