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Se fue con prisas a la montaña 79 "¡Y se le hacía que la Virgen la llamaba! ... ¡Ah! Es que estaba mala... ¡Qué susto nos dio!"». «De la observación de las niñas, se saca lo siguiente: l.° - Ellas no tienen ansia de espectacularidad. Al revés, les gusta huir de la gente que viene a verlas. Un día bajaban del prado Loli y Ja– cinta; al llegar a un alto desde donde se domina el pueblo, se dijeron una a otra: "¡Qué pena! Con lo bien que estábamos solas ... Y ahora, ¡otra vez con la gente!" Aseguran ellas que la Virgen les dice que estén en sus casas, sin salir nada más que para hacer algún recado; es decir, que no anden por la calle en las horas de la tarde, que es cuando acude la gente. Esto no se lo ha dicho la Virgen todos los días; pero ellas lo cumplen bien. 2.° - Por otra parte, a las piñas les gusta que venga gente, "para que crean"; pero no están pendientes de ella, cuando ha venido. 3.° - El hecho de que la mayoría de sus visiones sean en público, no es cosa que se les pueda achacar, ya que ellas son llevadas y traídas por una fuerza superior; lo cierto es que tan pronto como acaban los trances, se apresuran a recogerse en casa. 4.º - No se inquietan para nada si, después de venir mucha gente, no hay visión y los visitantes se marchan descontentos o desilusionados». Confirmación de todo esto del P. Andreu podemos encoptrar en el siguiente relato de don Miguel González-Gay ,:semanario «¿Qué pasa?», 5 de abril de 1969): «En la tarde del 25 de julio de 1964, festividad del Apóstol Santiago 10 , había fiesta en el pueblo de Garabandal. A lo lejos se oían altavoces, que amortiguaban en parte los truenos de una tormenta... Era a la caída de la tarde, y en la cocina de la casa de Mari Cruz se encontraban: los padres de ésta, una señora abogado él.e Madrid y un señor de Santan– der 11 ; la cocina estaba casi a oscuras, y el señor de Santander, hábil– mente, colocó debajo de la mesa UJl magnetófono, procurando que la conversación derivara hacia los sucesos de las niñas ... La madre se desahogó con largas confidencias, y entre otras cosas dijo: "Ella, Mari Cruz, no quería que la viera nadie; no crea usted que Mari Cruz andaba buscando que la viera la gente, quería estar sola. Mire, en una ocasión resultó que la chiquilla había ido por avellanas con una que se llama Pili, hija de Mingo y Nati; y estando en la braña del Monte, más lejos que de aquí a Cossío, la chiquilla estaba tan tran– quila cogiendo avellanas, cuando de pronto empieza a decir que tenía que irse a los Pinos ... , y pesca a correr, y las otras que p.o podían se– guirla; y les dijo: -Mirad, si en los Pinos no hay gente, me podéis dejar sola; pero si hay, gente, avisad a casa". Escolástico (padre de Mari Cruz) interviene para decir que las com– pañeras le preguntaron luego que cómo hatía corrido tanto, que no 10 Fiesta de precepto en España. • 11 Creemos que don Plácido Ruiloba.

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