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78 Las protagonistas «Como ya queda indicado, las cuatro niñas dan en la vida ordinaria, es decir, fuera de los trances o éxtasis, muestras visibles de normalidad. Tal ha sido y es el parecer de los médicos, aun de aquéllos que se han mostrado más escrupulosos en el examen. Para cualquier observador, como para sus padres y para el párroco y para todos los que ya las conocen de tiempo atrás, esas cuatro niñas son perfectamente norma– les. Con motivo de "los sucesos", los únicos que están sufriendo en su salud, por preocupaciones y disgustos, son sus familiares. Ellas, al contrario, después de tres largos meses de trances y sucesos casi dia– rios, con tantas horas de noche en vela, se encuentran completamente normales: juegan y corren como las demás niñas, dan grandes camina– tas a los prados (algunos, a cinco y más kilómetros), atienden a las cosas de casa; reaccionan, en una palabra, como cualquier otra chica de su edad y ambiente». A continuación cita el P. Andreu párrafos de una carta que le dirigió el 24 de agosto de 1961 un especialista en pediatría, el doctor don Celes– tino Ortiz Pérez (Santa:i?,der), atestiguando la absoluta normalidad y buena salud de las videntes e impugnando ciertos pup.tos de vista del doctor «X» 9, empeñado en dar explicaciones naturalistas y de signo morboso a los extraños fenómenos de Garabandal. Y termina con esta anécdota, bien significativa: « Un día, en el pueblo, cierta jovencita sufrió un ataque de nervios (manifestado en gestos y actitudes de enorme excitación), pretendiendo que la Virgen le había hecho una "llamada". Me la trajeron en seguida a casa del señor Ceferino, donde estábamos con Loli y Jacinta un mé– dico y varias otras personas. Se le dio un calmante, y el médico y todos los presentes pudimos ver la enorme diferencia que había entre la acos– tumbrada tranquilidad de Loli y Jacinta (que entonces sonreían y ayu– daban a tranquilizar a la chica) y el aspecto desencajado y nerviosísi– mo, en el hablar y mirar, de la jovencita que había sufrido el ataque. Después de retirarla y acostarla en una cama, ella se. fue recuperando lentamente. Poco después, en una visión, se oyó decir a las dos niñas: Así pues, he tenido que procurarme la necesaria documentación para esta obra, con mucho más trabajo y menos logro de ambientación y detalles. En el obispado de Santander ¿tienen verdaderas ganas de que se haga luz sobre el caso Garabandal? En octubre de 1968, el seglar francés F. Corteville apóstol mariano y director de la publicación bimensual «L'lmpartial», pasó por Santander y solicitó de mon– señor Cirarda una audiencia. Le fue concedida, y en ella se habló, naturalmente, de Garabandal... El señor Corteville se atrevió a sugerir la creación de una asociación internacional por el estilo de la que él preside en relación con la Virgen de la Salette, para llevar adelante un estudio a fondo sobre lo ocurrido en nuestro famoso pueblecito montañés... -¿Permitiría entonces, vuecencia, preguntó al prelado, el examen de las carpe– tas o documentos que ~uardan en esta curia diocesana? «Monseñor Cirarda (me da dicho el mismo Corteville) tuvo una reacción muda, pero muy expresiva, de.. . negación, si es que yo soy capaz de entender algo.» 9 Seguramente se trata del doctor Morales, conocido psiquiatra de Santander, que, según diremos más adelante, fue llamado a formar parte de la Comisión designada por don Doroteo Fernández para estudiar lo de Garabandal.
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