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Se fue con prisas a la montaña 75 Todos los que van llevando, vienen movidos de curiosidad; pero detrás de esa curiosidad, tan explicable, hay m:1y diversas motivaciones y actitudes. Son bastantes los que no quieren quedarse en la pura anéc– dota, en lo emocionante o bonito del espectáculo, sino que van a pon– derar lo que sucede, a calibrarlo, para si es posible definirlo. Primero, observar; luego, entregarse a la reflexión.. . Ocurre esto especialmente con médicos y sacerdotes. Los nombres de algunos quedarán para siempre unidos, aunque con signo muy dife– rente, a esta historia de Garabandal. O por lo que han supuesto en su esclarecimiento, o por lo que han supuesto para su rechazo. Entre los que han · contribuido a esclarecer Garabandal con sus observaciones y su reflexión, merece una mención especial el P. Ramón María Andreu Rodamilans 3, No fue de los primerísimos en llegar; pero me parece que se adelantó a todos en ir haciendo por escrito un serio estudio o informe sobre lo que estaba ocurrie;ndo en aquella remota aldea de la Montaña. Por eso juzgo muy conveniente, casi necesario, encajar en este punto de nuestra historia lo que el P. Ramón Andreu elaboró como fruto de sus vivencias en Garabandal durante este verano de 1961. Así empieza su escrito: «Con autorización especial de S. E. Rvdma. don Doroteo Fernández, administrador apostólico de la diócesis de Santander, y con el beneplá– cito de mis superiores, RR. PP. Conrado Pérez Picón, viceprovincial de Castilla Occidental, y Cipriano Arana, rector de las Escuelas Profesio– nales de Cristo Rey (Valladolid), he visitado el lugar de San Sebastián de Garabandal, cerca de Cossío, del Ayuntamiento de Pue;nte-Nansa 4 , en la prcvincia de Santander, con motivo de los sucesos que allí tienen lugar, y que se refieren a cuatro niñas que afirman ver y oír a la Virgen... Y he obtenido los siguientes datos, que pongo a disposición de las autoridades eclesiásticas, con el fin de facilitarles la labor que con motivo de tales sucesos habrán de realizar.» Este informe debió de ser redactado por el P. Andreu entre sep– tiembre y octubre de 1961; pero sus observaciones y experiencias data– ban ya de julio. Por eso tiene un gran valor para entender lo que fue Garabandal en su primer verano, en estas semanas de nuestra historia en que lo extraordinario entró para aquellas gentes en una extraña normalidad. De entre las notas que el informe presenta en su primera página, quiero recoger ésta, que juzgo de no pequeña importancia: «Un mila– gro puede venir como confirmación de un proceso sobrenatural; pero el milagro no hace que el proceso sea sobrenatural, sino que, en todo caso, lo confirma. De ahi el error o equivocc.ción de los que suben a Garabandal con la idea de ver a toda costa un milagro». Acerca de «las niñas», dice: «La edad psicológica que representaban durante el primer mes de las llamadas "apériciones", sería como de 3 Ya hemos indicado antes de quién se trata. A pesar de los apellidos catalanes, la familia Andreu-Rodamila!!s estaba afincada en Bilbao. 4 El nombre oficial del Ayuntamiento es el de Río Nansa, pero el centro admi– nistrativo ,o sede oficial, sí está en Puente Nansa.

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