BCCCAP00000000000000000000758

CAP1TULO V LO EXTRAORDINARIO SE HACE COTIDIANO Hasta aquí hemos seguido paso a paso, día a día, la marcha de esta historia maravillosa. En adelante, ya no será posible hacerlo así. No será posible, por dos razones: 1:, porque · no caben en un libro tantas cosas como se saben o se cuentan de Garabandal; y 2:, porque ni hay datos fijos para cada uno de los días, ni hay precisiones de días para muchos de los datos. La misma Conchita, que en su diario va recorrien– do uno por uno los primeros diecisiete días, luego, a partir de esta fecha del 4 de julio que acabamos de ver, ya no se atiene estrictamente a ca– lendarios, y salta y mezcla en su narración r:o pocas cosas, detenién– dose sólo en lo que estima más sobresaliente_. o que tenía mejor gra– bado en su memoria 1. 1 Bastante después de escrito este capítulo, han llegado a mis manos algunas notas tomadas por el párroco don Valentfn durante el tiempo que estamos histo– riando. Son notas demasiado esquemáticas, y no poco confusas (lo que no debe extrañarnos, pues el hombre había de atender a muchas cosas cada día, para escribir luego apresuradamente lo que podemos llamar «parte oficial» de la jornada). De esas notas, saco que el ángel, que tanto había visitado a las niñas durante la última quincena de junio, estuvo luego casi una semana (desde el domingo, 2 de julio, primera aparición de la Virgen, hasta el sábado, día 8) sin volver a presentár– seles. Pero este día 8 y el día siguiente se mostró con ellas más familiar que nunca: «Nos besó en las mejillas y en la frente..., y nos besó según estábamos en fila» (Conchita). - · Seguramente fue para iniciar una nueva y sorprendente etapa en aquellas comu– nicaciones del cielo. Pues por estos días (el martes, día 11, con toda probabilidad) empezó algo que para no pocos fue causa de tropiezo o desazón: las ocomrmiones místicas» (así se han dado en llamar) de las niñas. Digo gue probablemente comenzó esto el día 11,

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz