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512 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA ,procedente del monte de San Isidro, y que cierto labrador de Puente Castro, pueblo inmediato a León ,por el Sureste, había matado a tiros de escopeta otro lobo de gran tamaño -en el alto del Portillo, sobre la carretera de Madrid. Tales noticias, y otras semejantes, tan del día, entretenían la charla de la gente junto al fuego de la cocina, o alrededor del brasero en los cuartos de estar. Para el P. F>idel y demás frailes de San Francisco, sin brasero y alejados del fuego de la cocina, la gran noticia, la punzante realidad en torno a la nevada, era que estaban pasando un frío de primerísima olase, pues el con– vento se mantenía bien arropado con una capa de hielo. Sólo mirar el aspecto del jardín a través de los cristales de la ventana hacía casi tiritar... ¡ Cómo sus-piraban todos por un buen día de sol, que viniera a romper aquel cerrado frente de hielo ! Nunca mejor que entonces se caía en la cuenta de lo que valen esos naturales y corrientes dones de Dios, que tan poco solemos agra– decer: un sol que caliente, un aire puro y templado, ,una tierra produciendo ,calladamente mieses y flores ... También, emplean– do palabras de la Liturgia, se debía bendecir a Dios por los fríos y las heladas, por las escarchas y las nieves: <<·cantadle y ensal– zadle por los siglosn. Pero ¡ cuánto más agradable resultaba poder volverse hacia lo alto con el famoso cántico de San Fran– cisco -en la boca : «Loado seas, mi Señor, por ese nuestro hermano el sol, el cual hace el día, e ilumina a nos, !-1 es bello y radiante con gran esplendor: De Ti, Altísimo, lleva significaciónn ! Pero el sol tardó en asomarse eficazmente toda una semana. Lo cual sirvió para que el P. Fidel tuviese un nuevo trabajo que ofrecer a Dios, pues con sol o sin él, pasando frío o gozando de la mejor temperatura, su tarea en todos los frentes proseguía. Los muchachos, en sus círculos de estudio, habían tomado con verdadero interés el tema y problema de la castidad. Después de estudiar durante varias. reuniones la gran impor– tancia que tanto fa Sagrada Escritura del Nuevo Testamento como la doctrina de la Iglesia y las enseñanzas de los maestros
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