BCCCAP00000000000000000000753
328 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA -¡ Por Dios, Josefina! ¡ Vaya rato que nos has hecho pasar! -Entonces, ¿ qué queríais? ¿ que le hubiera dado un beso? Precisamente, un beso furtivo fué la causa de uno de los ma– yores disgustos que Josefina conoció en su vida. Había al frente de cierto establecimiento un buen muchacho amigo de su familia, ,y allí se iba frecuentemente la joven a cum– plir ,encargos de casa. El muchacho terminó aficionándose a aquella mujercita, que ciertamente irrad_iaba un singular atrac– tivo. Josefina notaba muy obsequioso al joven; rpero no se •le ocu– rrió pensar que pudiese -estar enamorado. Con la mayor natura– lidad -accedió alg-Ú:n que otro día a dar un ¡paseíllo con él : ha– hiaban de cualquier cosa, como viejos conocidos y buenos ami– gos. Casi a la hora de cer.rar, una tarde cayó Josefina por allí. El muchacho la invitó a ver la película, c<muy bonita», que esta– ban dando en el c<Mari»; y ,ella aceptó tranquilamente, después de dudar un momento, porque cchabía dicho en casa que vol– vería en seguida». Durante la sesión el joven empezó ,a tener expresiones dema– siado afeotuosas... Aquello ya no rparecía de un simple ,amigo. Josefina se turbó algo; pero no lo dió mucha importancia. Sólo supo mirarle extrañada: -Oy,e, e por qué te has puesto a decir tonterías? -No son tonterías-replicó él, y sin más, cogiéndole la cara por sorpresa, le plantó un beso en la mejilla. Con ,airado empujón le rechazó Josefina, y sin acertar a decir cosa a•lguna, en fuerza de su misma contrariedad, abandonó precipitadamente la sala. El no se atrevió a seguirla de momento, por no llamar más la atención, y cuando se decidió a hacerlo, al cabo de unos minutos que le parecieron interminables, Josefina estaba ya demasiado ledos. Desesperadamente tuvo que llamarse a sí mismo bruto y animal repetidas veces. Temblorosa, con las lágrimas apuntando a sus ojos tan expre– sivos, entró Josefina en ,la primera iglesia que halló a su paso: la parroquial de San Marcelo. Se dejó caer desolada sobre un ban– co. ¡ Dios mío! ¿ Qué es lo que había ocurrido?... ¿ Y cómo pudo ocurrir aquello ?-Le parecía -increíble ... Se desahogó llo– rando ... , pidiendo perdón a Jesús, pues temía ser ella también
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz