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234 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA alguna tontería bien sonada... , y las bonacheras y los excesos están a la orden del día. -Será ,«,a ,ia·de la noche». -Igual da. Ya se s,abe que todas esas cosas caen meJor de noche. porque «de noche todos los gatos son ¡pardos». Después de aquella conversación, el P. Fidel ,estuvo dándole muchas vueltas ,en la cabeza al asunto de los excesos de la noche última del año ... Era verdaderiamente lamentable que precisa– mente una noche que debía pasarse más santamente que ninguna otra, por eso de acabar un año y empezar otro, fuera la esco– gida por innumerables cristi,anos de uno y otro sexo para ,entre– garse a ,algazaras brutales o completamente ¡paganas. ¿ C6mo quienes ,podían no trataban de poner coto a tan indigno ,retozar? ¿ Podría él hac,er ,algo para contrar•restar de alguna manera aquello? Mucho Jo pensó, •porque la fecha se acercaba y no había tiempo que perder. Claramente se veía que no· estaba en su mano el acabar con las orgías de unos y Ia frívola ;paganía de ol:ros ; pero ,quizá pudiese hacer algo para contrapesar en la presencia del Señor todos aquellos desórdenes... Se le ocurrió al fin cierto modesto, pero muy hermoso re– curso: organizar una vigilia de ,ador,ación, amor y desagravios, que durara toda la Nochevieja. La idea estaba bien ; pero su realización apar,eda extraordi– nariamente difícil. En primer lugar, era ailgo demasiado nuevo y desacostumbrado en el ambiente .religioso de la ciudad (por entonces no se había introducido aún lo de tener misas de media– noche en la última del año); luego, él queda celebrar dicha «vigilia» con las jóvenes terdari,as... , y esto sí que present,aba serias dificultades. Pero había que atenerse a la realidad: con los chicos no podía contarse para hacer algo lucido, porque eran pocos en número, y bastantes de ellos aún no muy ,pi,adosos, y aquella ·vigilia tenía que ser ante todo cosa de verdadero fervor : las chicas, en cambio, eran bien numerosas, y abundaban las de honda piedad, con lo que er,a casi seguro que recibirían muy contentas el cefobr,ar ellas la proyectada vi-~lia. El P. Fidel 1pens6 rápidamente la manera de llevar adelante su proyecto. Sabía que personas serias y quizá los mism-os su-
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