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206 FR. EUSEBiO GARC!A DE PESQUERA reservado. Yo exhorté vivamente a los padres terciarios ,a que procur,en ir ,encauzando a sus hijos, desde pequeños, por «las huellas de.l caudillo enamorado)) que tantas veces cantan en su himno. ))Espero bastante de este nuevo brote de vida que le ha salido a la Hermandad. Y a conoces a María Victoria, ¿no? Pues ella ha qÚ-edado •encargada de los cordígeros. Creo que hará labor. porgue ha tomado la cosa con mucho interés. JJMe ha hecho gracia, en esto de los «Cordígeros)), la difi– cultad que encuentran muchas ,personas para quedarse con ese nombre o pronunciarlo: les parece bastante raro, y hasta feo. Todo es cuestión de costumbre ... Y no les parecería ni tan raro ni. tan feo si conocieran su literal significado: ccporfadores de cordónn, del hum~lde cordón que tanto ennobleció San Francisco. »¿ Qué más noticias quieres? Sobre la novena de la Milagrosa, que acaba de empezar, ya sabes tú de sobra cuán solemne y concurrida es. En León se quiere mucho a la Virgen Milagro8a. y las Hiij,as de ,la Caridad vecinas nuestras ponen enorme ,entu– siasmo ,en estos cultos de la novena. La predica, como de cos– tumbre, un Padre Paúl. Yo recuerdo, de estudiante teólogo, cuánto ,gozábamos los coristas con novena tan solemne, que v-enía a ,a1liviar algún tanto la larga monotonía otoñal de nuestra vida. Lleva celebrándose ya tantos años en nuestra iglesia, que nosotros la consideramos como algo 1propio. ))Bueno, niña-dijo, levantándose, el P. Fidel-, siento mucho dejarte, pero ... J> --,¿ No podría confesarme antes de irse ?-pre,guntó tímida– mente Josefina. -Sí, mujer, sí. Ahora mismo. La m•adre se retiró. La enferma empezó su confesión pausada– mente... Con devoto recogimiento y la más humilde sinceridad fué diciendo todas sus cosillas al Padre. Lo que más sentía ccera haber disgustado a Jesús, dejándose llevar excesivamente de su sensibilidad, en la que tal vez se escondía una buena dosis de amor propio)) ... El P. FideJ la consoló cariñosamente; pero tam– bién, con muy clara franqueza, insistió en lo que ya otras veces le haMa dicho: la necesidad de luchar contra :1quella sensibilidad excesiva .que tanto daño es-piritual podía causarle ; que no se
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