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TEMPORAS DE PRIMAVERA 195 tuamente, quizá durante toda la vida; ni vosotras sabréis a quié– nes estáis ,ayudando por la misericordia de Dios, ni ellas tendrán noticia de a quiénes deben sus beneficios espirituales, ,los mayo-• res que una cáatura puede recibir... »Pero y,a llegará e1l día de la luz, el día de la justicia, el día de · que cada uno reciba aquello que le corresponde. Y -enton– ces ver,án todas las generaciones humanas congregadas ante el Tribunal de Cristo, que, por ejemplo, estos y los otros in– fieles, cuya conv,ersi6n se atribuía a tal o ,cual misioneyo, de hecho han debido principalmente su saivación a aquella joven terciaria leonesa que, s,encilla, modesta, amable, pasó por el mundo sin llamar la atención, pero amando muy ·,de veras a Jesús ,e inmolándose ,a sí misma en oración y saorificio por las ,almas ; verán todos que si tales pecadores se convirtieron, y tal comzón se conservó inocente, y tal pe,rsona entró ipor el camino de la perfección, no foé tanto por la activ,idad de est,e ,párroc0 o el celo de aquel religioso, ,cuanto por Ia acción misteriosa de almas escondidas a .la atención de los hombres y rriuy de veras entreg,adas a Dios. T aies ,almas serán entonces mar.aviUosacmente glorificadas en presencia de ,ángeles y hombres ... , y drnoante toda la eternidad sentirán el indecible agradecimiento, la hondísima ternura de quienes j po!r ellas ! {después de Dios) se -encuentran allí en la inmortal bienaventuranza. »Me parece-concluyó el P. Fidel-que l,as perspectivas que os ,abre el espí,itu de fe son maravillosas. Aquí sí que hemos de repetir aquello de ccque ninguna se sienta incapaz». Quienes aun externamente puedan apHcarse a Ias tareas del .apostolado, que lo hagan generosamente ; pero sin olvidar lo de la oración y d sacrificio, que es lo de mayor importancia. Y quienes por las circunstancias de su vida no puedan ,rctrahajarn así, que no se ;pongan tristes ni se crucen de brazos :pensando que ,a ,ellas nada les cabe hacer: ya hemos visto que acnte Dios no hay más inútiles que los que quier,en serlo, y que aun fos más imposibilitados pueden hacer por su causa tanto oomo los que se afanan su– dor.osos sobre los •campos de mies. Muchos trabajos de los unos quedarían en gran parte infecundos, si no fuera por las ,oraciones de los otros.
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